Lealtad, 1

Endesa o la curvatura del precio

Uno de los aspectos más llamativos -y eso que el listón estaba bien alto- alrededor de la opa u opas a Endesa ha sido la aplicación al mundo financiero de un remedo casero de la teoría de la relatividad. Podría decirse que cuando hay una opa de por medio -sobre todo una con la fuerza de atracción de Endesa- las relaciones financieras tradicionales quedan distorsionadas.

Así, Endesa aparecía como bien valorada, si acaso algo barata, antes de recibir la opa de Gas Natural. Una opa que recibió muchas críticas, pero la mayoría no por el precio de 21,3 euros de entonces. Año y medio después, Eon ha lanzado una opa a 38,75. Y el mercado se ha sentido decepcionado. La acción cotizaba a 39 y los expertos querían 40.

Si resultan cuando menos chocantes las dificultades del mercado a la hora de valorar Endesa, son casi incomprensibles si se tiene en cuenta que el negocio de la compañía, en su pata española que supone más o menos la mitad del negocio, depende de unos precios fijados a partir por parte del Gobierno. En otras palabras, habas contadas. Pero, o bien las habas se contaban mal hace un tiempo, o bien se cuentan mal ahora, o bien estamos ante un giro copernicano de la normativa, o bien el mercado se ha vuelto un poco loco.

Resulta recomendable el artículo de Pablo Fernández, profesor del IESE, publicado en este mismo diario el pasado viernes 2: 'Hay que tener en cuenta que la mayoría de los asesores cercanos a los políticos con competencia en la electricidad son economistas y que a muchos de ellos les gusta utilizar la q de Tobin ... La interpretación habitual es que una q 'muy superior' a 1 produce una transferencia de riqueza de los consumidores hacia los accionistas de la eléctrica inaceptable en un sector regulado'.

A 21,3 euros la tasa q era de 1,18 veces. A 27,5 euros, opa inicial de Eon, de 1,35 veces. A 34,5, la siguiente oferta, de 1,55 veces. A 38,75 euros, de 1,68 veces. O los consumidores de electricidad o Eon, pero probablemente alguien pagará el exceso.