Lunes de los fondos

EE UU, opción no deseada

Comprar acciones de compañías estadounidenses es ciertamente más complicado y caro para el pequeño inversor nacional medio que hacerlo para valores españoles o incluso europeos. La información de un mercado de valores, además tan grande como el estadounidense, es más escasa y el hecho de que la moneda de compra sea diferente al euro y las comisiones normalmente más elevadas termina por desanimar al inversor.

Por ello no es de extrañar que la mejor opción y más popular entre los inversores para invertir en este tipo de activo sean los fondos de inversión. No obstante, la masiva llegada de gestoras internacionales a España ha conllevado un espectacular aumento del número de productos disponibles, lo que hace incluso difícil elegir qué fondo comprar.

Lipper contabiliza nada menos que 230 fondos de clase principal registrados a la venta en España, pertenecientes a la categoría Renta variable EE UU, a los que si añadimos todas las diferentes clases nos situamos por encima de la increíble cifra de 800. En este universo encontramos todo tipo de estilos de inversión y estrategias pero las posibilidades no acaban ahí sino que encontramos otros 50 fondos principales que invierten en acciones estadounidenses de pequeñas y medianas compañías.

Para poner en contexto esta última cifra es interesante destacar que la oferta de fondos de renta variable española de pequeñas y mediana compañías, que suponemos se encuentra disponible en su totalidad en España, apenas llega a la media docena. Esta es una cifra por ejemplo insuficiente para construir una categoría e índice de fondos con suficiente validez estadística.

Hemos dejado claro que oferta y de calidad no falta pero resulta que el inversor español, incluso aquel más sofisticado y pudiente que la media, parece concentrar la parte de renta variable de su cartera de inversión en bolsa española y europea. A esta costumbre, que puede explicarse por la mayor familiaridad y cercanía, se ha unido en los últimos tiempos las previsiones de analistas y gestores que en su gran mayoría colocan en sus preferencias a la renta variable europea por delante de la estadounidense. Estas previsiones no sólo son las actuales para el año 2007 sino que lo fueron también para el pasado año 2006.

Las rentabilidades ofrecidas por las bolsas europeas y la española en particular han superado con creces las de la bolsa estadounidense, especialmente si la medimos en euros, que es la moneda del inversor español. Ciertamente, la debilidad del dólar ha sido la puntilla para que numerosos inversores sigan dedicando poca atención al mercado bursátil del gigante americano.

Sin embargo, no se puede decir que esta sea una actitud aconsejable ni acertada. Una cartera de inversión de un tamaño apreciable deber estar ampliamente diversificada e ignorar el mayor mercado por capitalización bursátil sería poco sensato. Se da la circunstancia de que la bolsa estadounidense es también la más desarrollada y la que tiene un volumen de negociación mayor por lo que la formación de precios termina traduciéndose en una volatilidad claramente inferior a la de la bolsa española por ejemplo.

Por otro lado, el 'problema' del dólar quizás debamos considerar que no lo es tanto ya que la diversificación por áreas geográficas debería ir unida a la exposición a su moneda de denominación. Así, unas veces puede jugar en nuestra contra pero otras veces jugará a nuestro favor y en cualquier caso aportará menor correlación con los activos bursátiles europeos o japoneses que podamos tener en cartera. Incluso en el perfectamente válido caso de que queramos tomar decisiones estratégicas y de que estas en el momento actual sean las de la creencia de que el dólar seguirá débil y por tanto minará las rentabilidades en euros, el mercado de fondos de inversión nos proporciona opciones.

Entre ese gran número de fondos de inversión que invierten en bolsa estadounidense existen unos cuantos cuya moneda de denominación es el euro, pero con la particularidad de que están cubiertos contra los movimientos del tipo de cambio de la divisa verde. Así, potencialmente podemos obtener la rentabilidad de los índices americanos en dólares, una estrategia que, por ejemplo, en el pasado año fue bastante destacada.