Despedida

El artífice de la patronal

Todos los que conocen a José María Cuevas creían que este día nunca iba a llegar; pero después de 23 años el presidente de la gran patronal española ha decidido abandonar el cargo 'a petición propia y por motivos de salud', según reza el comunicado oficial de la organización. Tiene 71 años y vitalidad envidiable, pero una reciente enfermedad coronaria y, sobre todo, las presiones de su familia, le han hecho adoptar una de las decisiones que más le ha costado en su vida: abandonar su despacho de Diego de León, 50, sede de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE).

Cuevas había llegado a la presidencia de CEOE en julio de 1984, pero ya mandaba antes en la patronal, cuando ocupaba la secretaría general. Y no sería exagerado decir que las relaciones laborales en España son como son por su aportación constructiva.

Para empezar, su predecesor, Carlos Ferrer Salat, ya explicó que fue la CEOE, y decir CEOE es decir Cuevas, la que dibujó el terreno de juego y rescató a UGT para el engranaje institucional de las relaciones laborales. Corría 1979 y CEOE necesitaba un compañero de viaje para democratizar el mercado de trabajo, y que restase poder al sindicato que contaba con mayor fuerza afiliativa, pero que rezumaba la radicalidad y politización del movimiento comunista arraigado en las fábricas: Comisiones Obreras.

No sólo nadie en la patronal le ha hecho sombra en 23 años, sino que ha sido imposible encontrarle un sustituto

La confederación de Comisiones Obreras, en manos de Marcelino Camacho, tenía vínculos explícitos con el Partido Comunista, y estaba prácticamente instalada en todas las plantas de producción de la industria manufacturera y los servicios públicos. Por ello, Cuevas, que había ideado y ejecutado la transformación del aparataje patronal vertical y franquista en una confederación horizontal, democrática y representativa, eligió la conveniencia de firmar con UGT el Acuerdo Básico Interconfederal. El propio sindicato recordaba el viernes que el primer pacto con la patronal de Cuevas y Ferrer 'constituyó la piedra angular para la democratización de las relaciones industriales y para la definición del protagonismo y la autonomía de los sindicatos y la confederación empresarial'.

Desde entonces, Cuevas ha estado en la firma de todos los acuerdos claves de la concertación social en España: el Acuerdo Marco Interconfederal (1980); el Acuerdo Nacional de Empleo (1981); el Acuerdo Interconfederal (1983); el Acuerdo Económico y Social (1984); y las reformas del mercado de trabajo de 1997 y 2006. José María Cuevas ha pactado con todos los interlocutores que estuviesen dispuestos a hacerlo; por ello ha sido, seguramente junto con Antonio Gutiérrez y José María Zufiaur, el artífice de la liquidación del franquismo laboral. Los largos paseos nocturnos de Cuevas con el ex vicepresidente Fernando Abril Martorell en Castellana 3, tras las maratonianas e insomnes negociaciones con los sindicatos, pusieron las bases de la transición económica, sin la cual no podía avanzar la política.

Cuevas ha estado siempre obsesionado por la europeización plena de la economía, y siempre consideró paso obligado la flexibilización laboral. En el pacto de 1997 consiguió una de sus reivindicaciones históricas: pegar un mordisco sustancial a la indemnización por despido, con un nuevo contrato con indemnización de 33 días por año, en lugar de 45, que son el símbolo paternalista de la autarquía. El innegable artífice de la CEOE lo dijo a quien quisiera oírle: habrá más empleo si baja su coste.

Para todo esto, el perfil negociador de Cuevas ha sido clave. No son pocas las ocasiones en las que cuando los técnicos encallaban y el diálogo saltaba por los aires, él se arremangaba, invitaba a cenar en su despacho y los líderes sindicales pactaban.

Desde 2002, CEOE y los sindicatos garantizan la moderación salarial y la paz social en las empresas con los Acuerdos Nacionales de Negociación Colectiva. De hecho, lo más probable es que la firma del ANC para 2007, el 6 de febrero, sea el último acto oficial de Cuevas como presidente patronal. Un presidente que ha condicionado y moldeado el comportamiento de los empresarios los últimos treinta años: 'la vida económica de España no se entendería sin la CEOE y la CEOE no se entendería sin José María Cuevas', tal como resume Octavio Granado, secretario de Seguridad Social.

Además, lo ha conseguido sin ser empresario. Quizás por ello se ha movido con tanta soltura entre ellos, y no ha sido fácil encontrarle un relevo. En 1994 promovió a Arturo Gil para sustituirle y no encontró los apoyos necesarios. Así que fue claro: 'si no queréis Gil, más Cuevas', dicen que dijo.

En los últimos tiempos, al líder empresarial le había salido una china en el zapato. Joan Rosell, el presidente de la patronal catalana, consideraba que había llegado el momento de modernizar CEOE, e hizo un amago de disputarle la silla: Cuevas volvió a arrasar. Y ahora deja deberes para los próximos tres años: luchar por la unidad de mercado; mejorar la competitividad y remozar el sistema productivo español. Casi nada.

Díaz Ferrán: un dirigente patronal muy exigente

José María Cuevas tenía en mente que no iba a terminar su mandato. Quedó patente cuando en noviembre pasado, propuso a la dirección de CEOE un cambio de los estatutos de la organización, que le permitía tutelar a su sucesor y que éste agote el mandato.

Fuentes de la patronal insistían este viernes en que Cuevas no será quien elija a su sucesor. Y no será así formalmente, pero es un secreto a voces que el líder patronal ha escogido a Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la patronal madrileña (CEIM) para que le sustituya. Es la persona 'de consenso' entre los once vicepresidentes, que son quienes tienen la última palabra. Otro de sus valores es ser el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid. Esto significa que es la persona que ha hecho las paces entre la CEOE y las Cámaras, que rompieron todas sus alianzas en 2002. Asimismo preside el órgano de cooperación que crearon en 2006 estas organizaciones para la promoción de las empresas en el exterior. Y cuenta con el respaldo de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.

Díaz Ferrán ha montado un auténtico emporio turístico, junto a su socio Gonzalo Pascual. Ambos son propietarios del Grupo Marsans (Viajes Marsans y la compañía aérea Air Comet, entre otros) y de Aerolíneas Argentinas.

Quienes han trabajado con él, destacan que es un empresario, con un marcado perfil ejecutivo; que se exige mucho así mismo y, por tanto, es muy exigente con quienes le rodean, aunque luego, según dicen, sabe valorar el esfuerzo.

Así, lo tiene difícil Santiago Herrero, el presidente de los empresarios andaluces, que nunca ha negado que aspirara a suceder a Cuevas, informa Rosa Coronilla.