Lealtad, 1

Renta variable 'versus' ladrillo

Mañana el Ministerio de Vivienda ofrecerá sus datos sobre la evolución del precio del ladrillo, el maná nacional, en 2006. Lo hará con una precisión cartesiana, milimétrica. Un 9,8% es un 9,8%, y no un 10% -cifra elegida al azar-, lo que sin duda dará lugar a interpretaciones de distinto calado. Y, probablemente, tenga como consecuencia informaciones del tipo 'la vivienda rentó tres veces menos que la Bolsa en 2006'. Como si la vivienda tuviese su Ibex 35. Como si hubiese pantallas con las cotizaciones del suelo en Murcia, Badajoz o Calahorra.

El mercado de la vivienda es de todo punto distinto al de la Bolsa. Es un mercado ilíquido, con bienes heterogéneos y no sustituibles que sirven para solventar las necesidades más básicas de las personas. Yo no necesito tener acciones para vivir, pero me conviene tener o alquilar una casa.

Hay muchas casas pero la inmensa mayoría no están a la venta. Para encontrar una casa hay que localizar a alguien que la esté vendiendo de acuerdo al precio y condición que se busca. Algo bien difícil, como sabe cualquiera que busque vivienda. Para comprar o para vender, pues el mercado es estrecho por los dos lados.

De esta forma, se trata de un mercado donde el poder de compra o el poder de venta no se traslada sólo al precio, sino también al esfuerzo y al tiempo de la transacción. Es más, dada la fuerte inversión que requiere la compraventa de una vivienda, existe una alta resistencia a vender que provoca que en mercados bajistas el precio tarde en reflejar las condiciones, reales o percibidas, del mercado.

Las estadísticas de vivienda están, probablemente, todo lo bien hechas que se puede. Pero no dejan de ser el reflejo de sólo una parte del mercado de la vivienda. Por eso las comparaciones son engañosas. En la Bolsa el precio soporta toda la presión de la oferta y la demanda. En la vivienda no es así, y cualquier analogía será tramposa.