Final de las negociaciones con ETA

El PSOE buscará el respaldo del PP para responder al fracaso del proceso de paz

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, abrirá la semana que viene una ronda de conversaciones con las principales fuerzas políticas para responder de forma unánime a la ruptura del proceso de paz. El objetivo es obtener el apoyo del PP para escribir un nuevo guión que se presume complicado.

La reunión de la comisión permanente del PSOE, que integra a todos los secretarios de área del partido, se celebró ayer en un clima de cierta desorientación por la magnitud del atentado perpetrado por ETA en vísperas de año nuevo. En ella no participó el presidente del Gobierno y se dibujó una primera reacción colegiada a esta acción terrorista que descansa en dos mensajes claros: el primero, que el proceso de paz está roto porque ETA así lo ha querido y el segundo que el Gobierno buscará el respaldo del PP para responder con el más amplio apoyo político posible al complicado escenario que se avecina.

Momentos después de que el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, expusiera las conclusiones de esta reunión, el secretario de Libertades Públicas del PP, Ignacio Astarloa, exigía a José Luis Rodríguez Zapatero una 'declaración formal' de ruptura del proceso de diálogo con ETA. El ministro del Interior la hizo por la tarde: 'El proceso está roto porque lo ha liquidado ETA', dijo Rubalcaba.

Blanco se esforzó en disipar la ambigüedad con la que Zapatero se refirió a la 'suspensión' del proceso en la primera reacción oficial tras el atentado. 'Con violencia no hay diálogo y sin diálogo no hay proceso. El proceso está roto', insistió Blanco.

'Con violencia no hay diálogo y sin diálogo no hay proceso', afirma el PSOE

La semana que viene, el ministro del Interior iniciará una ronda de reuniones con los principales partidos políticos para informarles de las investigaciones relativas al atentado contra la terminal de Barajas y escuchar sus iniciativas. El objetivo del Gobierno es conseguir un amplio respaldo político para responder a ETA desde la unanimidad y no desde la división. Para ello, el PSOE considera imprescindible en esta nueva etapa lograr el apoyo del Partido Popular, algo que no fue posible durante los nueve meses que duró el alto el fuego 'permanente' de ETA.

'Quien crea que es la hora de los reproches o del aprovechamiento político de este hecho criminal está totalmente equivocado. Es la hora de la unidad de todos los ciudadanos, de la firmeza democrática y de la confianza en los instrumentos del Estado de Derecho', señaló Blanco.

El PSOE lanzó también un mensaje nítido a Batasuna, en el sentido de que no es una fuerza democrática legalmente reconocida y, por tanto, tendrá que atenerse a las consecuencias. La primera y más importante puede ser la reactivación de la maquinaria judicial contra la cúpula de la coalición y, por tanto, la imposibilidad de que concurra como tal a las elecciones municipales de mayo. 'Las cuestiones relativas al futuro político del País Vasco sólo pueden ser tratadas entre las fuerzas democráticas legalmente reconocidas. Quien quiera participar en ese ámbito de debate político tiene que pasar a ser una de ellas: una fuerza política democrática y legalmente reconocida. Batasuna no es ninguna de las dos cosas', sentenció el secretario de Organización del PSOE.

La comisión permanente de este partido eludió abrir un debate interno sobre el calendario electoral a la vista del nuevo escenario que se dibuja tras la ruptura del proceso de paz. Blanco afirmó que el posible adelanto de las elecciones 'no forma parte del pensamiento del partido ni del debate político' y que lo que toca 'es ponerse a trabajar entre todos los partidos democráticos'.

La oposición exige mayor firmeza

El secretario de Libertades Públicas del PP, Ignacio Astarloa, exigió ayer a José Luis Rodríguez Zapatero que 'disipe la más infinitesimal duda de que existe alguna cosa que le impide romper' el diálogo con ETA y con ello una declaración formal de que ha adoptado esta decisión.

Astarloa, que fue secretario de Estado de Seguridad con el último Gobierno de José María Aznar, exigió, además, que junto con esa declaración formal, el jefe del Ejecutivo anuncie un paquete de medias jurídicas y políticas para 'evidenciar con hechos que se vuelve a la política antiterrorista' que se practicaba hace dos años y medio 'y que estaba acabando con ETA'.

Entre esas medidas, el PP considera urgente que 'queden visibles' tres de ellas: que se impida a Batasuna presentarse a las elecciones municipales de mayo, que se acabe con 'la normalización' de Batasuna en la vida política y en las calles y que ni el Gobierno, ni el PSOE ni el PSE lleguen a reunirse con la mesa política 'que exige ETA'.

El PP reúne hoy a su comité ejecutivo para decidir otras medidas de tipo parlamentario.