Automoción

Ford pide 14.220 millones para salir de la crisis

Más deuda para luchar contra la crisis. Ford anunció ayer que aumentará su deuda en 18.000 millones de dólares (14.220 millones de euros) para financiar la reestructuración y 'encarar el flujo de caja negativo a corto y medio plazo'.

El tercer fabricante mundial de coches ha puesto en marcha un plan de refinanciación inédito en sus 103 años de existencia. La compañía recibirá préstamos por 18.000 millones de dólares (14.220 millones de euros), dinero que, según el grupo, posibilitará solventar su problema de 'flujo de caja negativo a corto y medio plazo' generado por las medidas de reestructuración emprendidas en su deficitario mercado doméstico. Por primera vez en su historia, la compañía pondrá como aval a sus plantas estadounidenses, así como a sus filiales Ford Credit y Volvo.

El nuevo programa de financiación planteado por la empresa se compone de una línea de crédito por importe de 8.000 millones de dólares (6.100 millones de euros) y con un plazo de vencimiento de cinco años para refinanciar otros préstamos existentes por 6.300 millones de dólares (4.800 millones de euros).

Asimismo, incluye otro crédito por importe de 7.000 millones de dólares (5.340 millones de euros) y la emisión de deuda por 3.000 millones de dólares (2.290 millones de euros), entre la que se pueden incluir bonos convertibles en acciones. Con estas iniciativas financieras, la corporación norteamericana espera elevar la liquidez de su división de automoción hasta 38.000 millones de dólares (29.000 millones de euros) a finales de este ejercicio -tanto en efectivo bruto como en instrumentos de crédito disponibles-, al objeto de estar en condiciones de afrontar acontecimientos imprevistos.

Ford se ha embarcado en un plan de reestructuración en Norteamérica que prevé el cierre de hasta 16 plantas de producción y la eliminación de 45.000 puestos de trabajo, lo que supondrá gastos a corto y medio plazo de unos 20.000 millones de dólares. La compañía reformuló recientemente los resultados registrados en el ejercicio 2006 y rebajó en 550 millones de dólares (430 millones de euros) las pérdidas correspondientes al tercer trimestre, hasta situarlas en 4.062 millones de euros.

Del mismo modo, las pérdidas de la multinacional estadounidense correspondientes a los nueve primeros meses se reducen a 7.000 millones de dólares (5.470 millones de euros), con una disminución de 195 millones de euros sobre los resultados avanzados en octubre pasado.

Una vez conocidos los detalles de esta decisión del nuevo consejero delegado de la compañía, Alan Mulally, y su presidente, William Clay Ford, las agencias tomaron cartas y rebajaron sus calificaciones, dado que, explicaron, temen que los avales resten activos a los acreedores en caso de un impago. S&P otorga en la actualidad un rating de B, lo que sitúa al fabricante por debajo del grado de inversión. Moody's, por su parte, la situó en Caa1, siete grados también lejos de lo considerado como inversión aconsejable. Fitch colocó a la firma en B, cinco grados por debajo de ese umbral.

Hasta 30.000 bajas incentivadas

El fabricante estadounidense espera que entre 25.000 y 30.000 trabajadores de la compañía en Norteamérica se acojan al plan de bajas incentivadas y de jubilaciones anticipadas propuesto por la empresa. El objetivo de la compañía es reducir la producción en EE UU, una de las medidas adoptadas para paliar los efectos del descenso de las ventas de coches en el país.

La firma automotriz puso en marcha este plan de bajas incentivadas, destinado a 75.000 trabajadores, para reducir la plantilla en EE UU y amoldar la producción de coches en el país a la demanda de sus productos, que se ha reducido en los últimos tiempos.

El plazo para aceptar uno de los ocho tipos diferentes de oferta para dejar la empresa finalizó en la madrugada de ayer. Los directivos no quisieron hacer público el número de empleados que se han sumado, hasta el momento, a este plan de bajas incentivadas, aunque mostraron su satisfacción por la acogida recibida.