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Un queso de premio

Villa de Alía, de la DO Ibores, tiene sabor intenso y aromas a campo

La asociación Carpequania, que agrupa a seis comarcas de Extremadura y Castilla-La Mancha, ha fallado recientemente el premio al mejor queso de leche de cabra cruda, que ha ido a parar al Villa de Alía, perteneciente a la DO Queso Ibores. æpermil;ste, junto a otros tres galardonados (Capricho Extremeño, queso artesano de oveja de Malagón y queso de cabra de Cuacos de Yuste) conformarán una tabla de quesos de pastor, que junto a información y fichas de cata de cada uno de ellos, divulgará Carpequania a través de puntos de venta selectos, ya que su objetivo es atraer turismo a estas zonas con el apoyo de la gastronomía, concretamente de la quesería artesana.

Desde luego, el queso merece el reconocimiento. De hecho es uno de los productos delicatessen que pueden encontrarse en Londres o en Nueva York, concretamente en el Central Market, el mercado gourmet de la conocida estación de la Gran Manzana, y por supuesto en tiendas de selección de nuestro país, a un precio en torno a los 16 euros el kilo.

Se trata de un queso tradicional artesano elaborado exclusivamente con leche cruda de cabra de las razas serrana, verata, retinta, y sus cruces, con poca producción láctea, pero de alto contenido graso y proteico. Los pastos de su zona de producción (Ibores, Villuercas, La Jara y Trujillo, al suroeste de Cáceres) son ricos en plantas aromáticas como la jara, el tomillo o el romero, que le confieren una aroma y sabor al queso muy particular. Con una maduración mínima de 60 días, las ocho queserías de la DO hacen quesos cilíndricos de pequeño tamaño (1 kg aproximadamente), con corteza natural, pimentonada o untada en aceite. La pasta, suave, mantecosa, con cierta granulosidad de tipo harinoso, tiene un sabor intenso, ligeramente ácido, algo salado, muy persistente en la boca, con regusto a plantas silvestres, propias de la alimentación del animal. Un queso singular, rústico y delicioso.