Calma

Argentina desbloquea la crisis entre Telefónica y la plantilla

La calma ha vuelto a los edificios e instalaciones de Telefónica en Argentina, especialmente a los de Buenos Aires. La intervención del Gobierno del país ha sido clave para llegar a un acuerdo con los trabajadores, que ayer aceptaron dejar las movilizaciones.

Han sido 37 días de encierros, paros, movilizaciones y manifestaciones en Telefónica de Argentina, que han mantenido paralizados durante dos semanas el servicio de instalación y reparación de líneas de telefonía e internet, así como el de atención al cliente en Buenos Aires y las zonas circundantes. Pero la normalidad ha regresado al fin a los pasillos de la compañía española en el país latinoamericano. Después de varias reuniones fallidas, la intervención del Gobierno de Néstor Kirchner ha sido clave para desbloquear el conflicto.

La paz se logró en la madrugada de ayer, cuando la Federación de Obreros y Empleados Telefónicos de Argentina aceptó las condiciones de la operadora propuestas por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. A partir de ayer se puso fin a las movilizaciones gracias a la resolución firmada por el ministro en la que se establece que Telefónica y los trabajadores deberán elaborar en el plazo de doce meses un nuevo convenio laboral.

La raíz del conflicto se centra en la afiliación de varios miles de empleados subcontratados por Telefónica a un gremio determinado. En este caso, es el de la construcción, puesto que las labores que realizan estos trabajadores son de instalación, reparación y mantenimiento de redes, y el objetivo de las reivindicaciones era que pasaran al de telefonía, mucho mejor remunerado. El problema no es nuevo para Telefónica, que ya vivió uno similar en Atento, y tampoco para el país, donde estas organizaciones gremiales tienen mucha fuerza. De hecho, la empresa rival de Telefónica, Telecom Argentina, ha vivido el mismo conflicto.

TELEFÓNICA 3,71 -1,44%

Ahora, la operadora española deberá pasar a los trabajadores afectados de un gremio a otro, en unas condiciones que se establecerán durante esos doce meses de negociaciones.

En Brasil, mientras tanto, los medios locales han comenzado a avanzar los detalles financieros de la operación por la que Telefónica se ha aliado con el grupo editor Abril. La operadora anunció el pasado domingo la compra de una participación no identificada y por una cantidad tampoco relevada en la filial de televisión de pago por cable de la compañía brasileña, llamada TVA.

Según estas fuentes, Telefónica se ha hecho con el 49% de la compañía -el límite máximo permitido por la ley brasileña de control de compañías por parte de firmas extranjeras- y ha pagado por este paquete alrededor de 1.000 millones de reales -el equivalente a unos 365 millones de euros, a los tipos de cambio de ayer-. Con esta alianza, Telefónica y Abril lanzarán al mercado productos conjuntos de televisión de pago, telefonía y banda ancha.

Revés judicial en el móvil de Suiza

Nos la va a usar nunca, probablemente, pero Telefónica no tiene la más mínima intención de dar por perdida la batalla por las licencias de telefonía móvil de tercera generación que tiene en Europa. Y eso que no se lo están poniendo fácil.

La operadora española ha recibido un revés desde Suiza, donde un tribunal ha validado la decisión del organismo regulador de las telecomunicaciones de ese país de retirar a Telefónica su licencia de UMTS.

El pasado mes de abril, la Comisión de las Telecomunicaciones suiza revocó la licencia de Telefónica sin compensaciones, alegando el incumplimiento de las condiciones de la concesión. La firma española recurrió la decisión, ya que su objetivo es vender las frecuencias que tiene inactivas en Europa y lograr, al menos, algunos ingresos a cambio. Por ahora, sólo lo ha conseguido en Austria. En Alemania e Italia, los otros dos países donde tiene concesiones, el conflicto está también en los tribunales.

Por otra parte, la filial de Telefónica en Chile ingresó en el tercer trimestre un 0,9% menos y ganó 18,9 millones de euros.