Inmobiliaria

Lucha fratricida por el control de la inmobiliaria Valencia Urbana

Valencia Urbana, una de las inmobiliarias más conocidas de Valencia y responsable de numerosas promociones en la ciudad durante las pasadas décadas, vive un momento convulso con el enfrentamiento entre dos de los hijos del fundador.

Antonio Gil-Terrón, presidente de la constructora familiar, y Francisco Javier Gil-Terrón, el menor de los hermanos y hasta hace poco consejero delegado de la compañía, mantienen un enfrentamiento que ha llevado al segundo a convocar una junta extraordinaria de la compañía para exigir la separación de Antonio de la administración de la empresa e iniciar una acción de responsabilidad social contra él.

Según consta en la convocatoria de la junta, prevista para el 28 de noviembre, Javier Gil-Terrón pide la separación de su hermano de la dirección de la empresa amparándose en el artículo 132.2 de la Ley de Sociedades Anónimas, que hace referencia a la posibilidad de que cesen en su cargo los administradores que lo sean paralelamente de sociedades competidoras. En el orden del día no se especifican detalles sobre la supuesta incompatibilidad de Antonio Gil-Terrón ni los motivos que han llevado a su hermano a pedir el inicio de acciones de responsabilidad social.

Según fuentes de la compañía inmobiliaria, que sigue dirigida por Antonio Gil-Terrón, los motivos del menor de los propietarios hay que buscarlos en la intención de vender su participación en la compañía, 'para lo que ha optado por una estrategia del enredo', explicó a Cinco Días el gerente de la empresa Ernesto Negre. 'Javier, pese a ser consejero delegado, nunca ha participado en la gestión del negocio, nunca ha venido por aquí y ahora quiere vender su parte imponiendo sus condiciones y sin querer someterlo a una tasación independiente', explicó Negre.

Javier Gil-Terrón se negó a firmar las cuentas de 2005 -el auditor da cuenta de su ausencia en el consejo de administración en que se aprobaron los resultados del año pasado- y una vez recrudecidas las discrepancias familiares, Valencia Urbana optó por destituirlo como consejero delegado.

'No existe ningún motivo para la destitución de Antonio Gil-Terrón como administrador de la empresa, ya que no hay ninguna incompatibilidad entre el cargo que ocupa y el resto de responsabilidades en otros consejos', dijo Negre, que también negó que exista por su parte administración desleal.

Antonio Gil-Terrón pertenece a numerosos consejos de compañías, aunque el más destacado es su puesto en la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) donde llegó de la mano de Eduardo Zaplana cuando era presidente de la Generalitat. El empresario llegó a ser delegado de la CAM en Valencia. Además, según el registro mercantil, es apoderado de varias compañías, algunas del sector inmobiliario.

Cinco Días ha intentado en varias ocasiones contactar con Javier Gil-Terrón para conocer su versión, sin conseguirlo. El gerente de Valencia Urbana afirmó, por su parte, que las propuestas de Javier no prosperarán en la junta de accionistas ya que Antonio cuenta con el respaldo de su hermano mayor, José Luis Gil-Terrón.

Los tres hermanos tienen la compañía dividida prácticamente a partes iguales. Antonio y Javier tienen un 31,73% cada uno, mientras que José Luis, el mayor de los hermanos, tiene un 27,62%. El resto es autocartera.

Miles de viviendas en la ciudad del Turia

Hace unas décadas una campaña publicitaria con un pegadizo estribillo que repetía 'voy a vivir en la ciudad' hizo fortuna entre los valencianos. Era Valencia Urbana quien vendía sus promociones para clases medias en un momento en que no se hablaba de burbuja inmobiliaria. Fundada en 1973 por el padre de los ahora litigantes, Valencia Urbana ha construido miles de pisos en la capital valenciana y ha extendido su actividad fuera de la ciudad. El año pasado cerró con un beneficio de 1,24 millones de euros, frente a los 5,57 del año anterior, dato que el gerente de la compañía, Ernesto Negre justifica por lo cíclico de la construcción y la concentración de los ingresos en el momento en que se entregan las promociones. Precisamente el volumen de negocio pasó de 20,8 millones de euros en 2004 a 14,4 millones en 2005 por ese mismo motivo.