Lealtad, 1

Un Ibex distorsionado

El 25 de febrero de 2000 Terra cerró la sesión a 139,75 euros por acción. La empresa de internet valía tanto como Santander, unos 40.000 millones de euros, y ponderaba en el Ibex 35 tanto como el banco presidido por Emilio Botín. Terra ponderaba en el Ibex por la totalidad del capital, a pesar de que había colocado en Bolsa el 22% de las acciones.

La escasez de acciones de Terra disponibles en el mercado, junto con su exceso de ponderación en el índice contribuyeron a agudizar la borrachera bursátil que provocó este valor. A modo de ejemplo, baste decir que un fondo referido al Ibex tendría que tener en cartera la misma cantidad de títulos de Santander que de Terra, pero a la venta en el mercado había, a grandes rasgos, 40.000 millones de euros de acciones de Santander por algo más de 8.000 de Terra. El Comité Asesor Técnico del Ibex anunció ese verano sus intenciones de pasar a tener en cuenta del capital flotante, lo que mereció una desproporcionada respuesta por parte del entonces equipo gestor de la empresa de telecomunicaciones. Al final el Ibex se empezó a contabilizar a partir del capital flotante el 1 de enero de 2001. Telefónica Móviles computó por el 10% del capital flotante en vez de por el 100%. Algo que, posiblemente habría inflado la cotización.

Con Metrovacesa ha vuelto la polémica. La acción se ha colapsado después de las opas de Rivero y los Sanahuja, por el repentino descenso del capital flotante y por la entrada de valores a crédito. Tiene razón Conthe al afirmar que los precios están distorsionados. Hay empresas con menos capital flotante que Metrovacesa que, según los gestores de fondos, tampoco deberían estar. Pero se entiende que cuando la confección de un índice está sometida a la discrecionalidad de sus gestores se pueden evitar situaciones en las que la aplicación a rajatabla de las normas tiene efectos perversos.