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Automoción

Los dueños de LVMH y de Bruxelles Lambert planean la compra de Aston Martin

El lujo llama al lujo. El dueño del grupo francés de artículos de lujo Moët Hennesy Louis Vuitton (LVMH) y el propietario de la firma inversora Bruxelles Lambert están interesados en hacerse con Aston Martin, la exclusiva marca británica de bólidos propiedad de Ford.

Arnault, de 57 años, es el presidente de LVMH, propietaria de marcas como Louis Vuitton, Givenchy, Tag Heuer, Donna Karan, Cristian Dior, o Fendi. Su amigo Albert Frère, de 80 años, es el aliado perfecto. La firma que preside este último es Bruxelles Lambert, una compañía belga que controla participaciones significativas en la petrolera Total y en la cementera Lafarge. Además, es accionista significativo de Eiffage, la constructora francesa participada por Sacyr Vallehermoso. Los dos empresarios acaban de anunciar la constitución de una sociedad de inversión conjunta, a través de la que podrían canalizar la adquisición de Aston Martin, según informa el diario Financial Times.

Ford ha decidido liberarse de algunos activos con el fin de obtener liquidez. El fabricante estadounidense, tercera compañía mundial del sector, cerró el primer semestre del año con unas pérdidas de 1.310 millones de dólares (1.031 millones de euros), mientras que su facturación se redujo un 7,4%, hasta 83.020 millones de euros (66.416 millones de euros). El grupo va a eliminar hasta 44.000 empleos en EE UU y clausurará 16 plantas, dos más de las previstas.

Esta crisis ya provocó la venta en diciembre pasado de su unidad de alquiler de automóviles Hertz, que fue traspasada a Clayton Dubilier & Rice, The Carlyle Group y Merrill Lynch Global Private Equity por 12.712 millones de euros.

La siguiente en la lista, descartada la venta de firmas como Jaguar o Land Rover, ha sido Aston Martin Lagonda Limited, una enseña radicada en Warwickshire (centro de Londres) con un gran peso y leyenda -no en vano, ha sido el vehículo del mismísimo James Bond-, pero que aporta escasa rentabilidad.

Ford la compró en dos tramos en 1987 y 1993. Pero su origen data de mucho antes. Aston Martin fue fundada en 1914 por Lionel Martin y Robert Bamford. Ambos se habían conocido un año antes en la compañía Singer, para la cual trabajaban. Fue idea de Martin, aficionado a las carreras, el abandonar al fabricante -desaparecido en 1970- y crear sus propios modelos. Después de la guerra, se trasladaron a Kensington y comenzaron la producción ya como Aston Martin. El camino se llenó de baches y fue necesaria la entrada de sucesivos mecenas y fusiones con marcas como Lagonda.

A pesar de su alto valor entre los aficionados, la compañía, al igual que otras marcas exclusivas como Lamborghini o Bugatti (que también cayeron en manos de fabricantes generalistas) siguió en problemas financieros. En 1947 comenzó un baile de propietarios que no finalizaría hasta la llegada de Ford. Sin la compañía estadounidense la marca habría muerto hace tiempo: construyó para ella una planta en Oxfordshire, y el flujo de nuevos modelos creció y en 1995 produjo un récord de 700 unidades.

Toda esta historia está a la venta por el precio de 400 millones de euros.

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