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La difícil financiación de los microcréditos

La demanda potencial sin cubrir alcanza cerca del 85% del mercado

Los microcréditos son la tabla de salvación para millones de ciudadanos sin recursos y a los que está vetado el acceso a las entidades financieras. El decisivo papel que juegan en las economías más subdesarrolladas fue reconocido la semana pasada con la concesión del Nobel de la Paz a Muhammad Yunus, fundador en Bangladesh de Banco Grameen, una referencia mundial que es imitada también en América Latina, donde hoy crece la industria de entidades de microfinanzas más madura del mundo.

Sin embargo, el sector del microcrédito se enfrenta ahora a la dificultad para obtener vías de financiación con las que fortalecer su crecimiento, una vez comprobada su rentabilidad y eficacia a la hora de prestar dinero a los más desfavorecidos. Esta es una de las conclusiones del primer 'Informe sobre el estado de las microfinanzas en América Latina', presentado ayer y elaborado por el Centro de Apoyo a la Microempresa (Ceami) y la agencia de calificación de entidades microfinancieras MicroRate, con el patrocinio de BBVA.

El informe hace hincapié en que hay que promover el acercamiento de los inversores privados institucionales y particulares al microcrédito. 'Sólo así las entidades podrán acceder a los recursos necesarios para continuar su crecimiento y ampliar la cobertura de población atendida', señala el informe, que estima que la demanda sin cubrir alcanza cerca del 85% del mercado. Hasta ahora, las entidades de microcrédito han obtenido la financiación necesaria para su actividad de donaciones privadas y de organismos oficiales. Sólo más adelante, cuando empiezan a consolidar su negocio, consiguen un volumen de depósitos suficiente como para solicitar financiación a la banca tradicional. El informe reconoce que la participación de la banca como proveedora de fondos hacia las microfinanzas ha ido en aumento, si bien las grandes corporaciones no entran apenas en este terreno. BBVA, que concede microcréditos en algunos países de América Latina, reconoce que todavía no financia a entidades especializadas en estos créditos, aunque 'lo está estudiando con seriedad'.

La industria de las microfinanzas necesitaba entre 150 y 200 millones de dólares en 2003 para financiar su crecimiento, según estimaciones conservadoras que recoge el informe. En 2005, la cartera de entidades de microfinanzas ascendía a 1.500 millones de dólares, con un crecimiento que ronda el 40% anual.

Damian von Stauffenberg, uno de los autores del informe, destaca en cualquier caso el reciente acercamiento de algunos fondos de inversión al sector de los microcréditos, para el que se están convirtiendo en una alternativa de la que obtener financiación. El experto cifra en 57 los fondos especializados en este mercado, de los que 16 han aparecido este año y entre los que figura uno comercializado por Triodos Bank, entidad que sigue los denominados criterios de banca ética.

'Uno de los grandes retos es obtener financiación a mayor plazo para clientes con exigencias mayores, como una casa o un taller', explica Socorro Acuña, gerente general de la Caja Municipal de Arequipa, con 300.000 clientes en Perú.

Rigor en la práctica bancaria para un negocio rentable

La industria de los microcréditos, por lo habitual alejada del capitalismo más ortodoxo, sufre los rigores del mercado al obtener financiación y también al establecer sus precios. 'Los más pobres pagan más que los menos pobres', apunta uno de los autores del informe presentado ayer, que muestra que los costes operativos son dos veces y media más elevados para préstamos inferiores a los 500 dólares que para aquellos que superan los 1.500 y que van a disfrutar por tanto de intereses más bajos. Pero el rigor en la gestión de esta industria da lugar a un retorno medio sobre el patrimonio del 16,7%, es decir, a beneficios con los que poder conceder nuevos microcréditos.