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Río, la ciudad maravillosa

Erigida en un entorno privilegiado que combina el mar con la laguna y la montaña, en Río de Janeiro se funde la vida urbana con sus playas de clima tropical

Cuando André Filho escribió aquello de 'Cidade maravilhosa, llena de encantos de mil' en 1934, ni podía imaginar que las laderas que atraviesan su 'coração de Brasil' serían invadidas por favelas, la bahía de Guanabara estaría contaminada y la inseguridad se convertiría en rutina para los cariocas. Pero pese a ello, Río nunca ha dejado de ser esa ciudad maravillosa en la que el mar, las montañas y las lagunas se integran en perfecta comunión con la vida urbana y en la que la vegetación se abre paso por las aceras, esparciendo pequeñas muestras de la exuberancia de la selva atlántica que la envuelve. Para apreciar la belleza del entorno, lo mejor es subir al Pão de Açúcar, una montaña a la que se accede por dos teleféricos. Desde su cima se entiende por qué los descubridores portugueses que llegaron en enero (janeiro, en portugués) de 1503 confundieron la bahía con el delta de un río y bautizaron la ciudad como Río de Janeiro. Más amplia y urbana es la vista del Cristo Redentor, otra de las visitas obligadas. Majestuosa y omnipresente, esta estatua de 38 metros de altura, erigida en el Monte Corcovado, de 710 metros, vigila cada rincón de Río. Se puede llegar en taxi, pero en este caso se perdería el placer de montar en el trenecillo que se abre camino entre la vegetación y desde el que, si hay suerte, se pueden ver monos columpiándose en las copas de los árboles.

Otro tranvía que no se puede dejar de tomar es el que conduce a Santa Teresa. Este barrio, que un día albergó las mejores mansiones de Río, cayó en desgracia con el surgimiento de favelas a su alrededor. Sin embargo, hoy está conociendo un renacimiento, en gran parte por la fascinación que despierta entre los extranjeros, que están reformando viejos caserones para hacer pintorescos hoteles, y por la cantidad de talleres de arte que le otorgan un aire bohemio. En el recorrido del tranvía, jóvenes y niños se cuelgan en marcha de las barras para evitar pagar el billete, pues de esa forma el viaje es gratis. Al bonde, como se conoce a este tranvía, se accede desde el centro de la ciudad, donde se mezclan mastodónticos rascacielos con edificios de estilo colonial de cuando Río era la capital del país, título que pasó a Brasilia en 1960. El centro acoge la mayoría de los negocios y edificios públicos, y la ebullición de sus calles, tomada por vendedores ambulantes los días laborables, da paso a una ciudad casi fantasma los fines de semana.

La Zona Sur, la más rica y próspera, acapara las mejores playas. La más deslumbrante es la mítica Copacabana, bordeada con un paseo de mosaicos negros y blancos en forma de ondas que se ha convertido en símbolo de la ciudad. Su orilla está flanqueada por numerosos hoteles, entre ellos, el imponente Copacabana Palace, y sirve de escenario de los mayores eventos de la ciudad, como la fiesta de Nochevieja, y macroconciertos como el de los Rolling Stones de febrero pasado. Pero si se quiere huir de los turistas, es preferible elegir las playas de Ipanema y Leblón, que los cariocas usan para casi todo: hacer surf a la salida del trabajo, jugar al voleibol, correr, broncearse y reunirse con los amigos, tanto en la arena como en los quioscos que venden deliciosos cocos verdes a lo largo del paseo. Además, el clima tropical permite que la playa se aproveche todos los meses del año.

Aunque no compite con la playa, la laguna de Rodrigo de Freitas es otro clásico para los paseos al aire libre y en sus casi ocho kilómetros de perímetro hay restaurantes y bares con terrazas que ofrecen música en vivo.

Laguna, montaña, playas, música, monos, cocos, sabores tropicales... Aún hay que empeñarse mucho para que Río deje de ser algún día la cidade maravilhosa.

Guía para el viajero

Cómo ir: Iberia, la uruguaya Pluna y la brasileña BRA tienen vuelos directos desde Madrid.

Dormir y comer: Si el presupuesto es alto, vale la pena el lujoso Copacabana Palace, donde se alojan todas las estrellas y personalidades que visitan la ciudad. 55 21 2548 7070. www.copacabanapalace.com.br

Más económico es el Ceasar Park, en la playa de Ipanema, con una buena vista desde la piscina del último piso. 55 21 2525 2525. www.caesarpark-rio.com. Hay numerosos hoteles de todos los precios. Uno de ellos es el Aprazível, situado en el barrio de Santa Teresa y que tiene una de las mejores vistas de Río de Janeiro. 2508 9174. www.aprazivel.com.br

Otro es Casa da Feijoãda, que ofrece una buena opción para deleitarse con ese plato típico brasileño acompañado de una caipirinha. 21 2523 4994.

Más información: Riodejaneiro-turismo.com.br