Laboral

El Banco de España pide más reformas del mercado de trabajo

El Gobierno ha dado prácticamente por cerrado el capítulo de las reformas laborales, pero el Banco de España le advierte ahora que el mercado de trabajo aún necesita más cambios o, de lo contrario, los futuros recortes del desempleo podrían disparar la inflación. Sugiere reformas que mitiguen la escasa movilidad geográfica y ocupacional.

A estas alturas no es ningún secreto que la economía española ha registrado una fuerte creación de empleo en los últimos diez años. El buen comportamiento de la actividad ha permitido que la tasa de paro haya caído del 22% de 1996 al 8,5% en el segundo trimestre de 2006. Además, el Gobierno alcanzó antes del verano un acuerdo con patronal y sindicatos para acometer una reforma laboral, que ahora está atravesando el trámite parlamentario, con lo que da prácticamente por concluidas las reformas del mercado de trabajo esta legislatura.

Pero el Banco de España no está de acuerdo con esto y en su último boletín y utiliza parámetros macroeconómicos para explicar los peligros que se ciernen sobre el empleo y la economía española en un futuro no muy lejano, si el Gobierno no sigue acometiendo reformas que estimulen el mercado laboral.

Según el análisis de la entidad que dirige Miguel Ángel Fernández Ordóñez, la tasa de paro estructural de la economía española (aquella resultante de no tener en cuenta las personas que se encuentran en paro por factores coyunturales) era del 14% en 1996 y se ha reducido al 9% para principios de 2006.

Una vez que la tasa real de paro alcanza la barrera del desempleo estructural -algo que acaba de ocurrir en el mercado español-, se corre el riesgo de que las siguientes reducciones del paro generen tensiones inflacionistas.

Pero ¿por qué se produce este efecto?. La razón es más o menos sencilla: los parados estructurales son los últimos en incorporarse al mercado de trabajo y cuando lo hacen es porque los empresarios empiezan a no tener tanto donde elegir, de ahí que, por la propia ley de la oferta y la demanda, tiran de los costes salariales y laborales hacia arriba. Si bien esta tesis podría conducir a la pregunta de por qué la fuerte reducción del paro estructural en los últimos diez años, pasando del 14% al 9%, no ha generado, sin embargo, fuertes tensiones inflacionistas.

El Banco de España explica que la reducción del paro estructural se ha librado de dicho repunte de los precios gracias a las reformas laborales y económicas llevadas a cabo en estos años, tendentes a reducir los costes laborales, y al hecho de que la mayor parte del empleo creado ha sido ocupado por mujeres e inmigrantes, con niveles salariales más bajos, así como a la moderación salarial practicada por empresarios y sindicatos.

De ahí que al haber alcanzado este año la tasa de paro estructural calculada por el Banco de España (9%), este organismo llame la atención al Gobierno, advirtiendo la necesidad de nuevas reformas laborales que impidan que la colocación de los parados estructurales aumente los costes salariales y laborales y esto se traslade inmediatamente a los precios.

'Se mantienen ineficiencias aún importantes en el mercado de trabajo que deben reducirse para permitir que las caídas adicionales en la tasa de desempleo no desemboquen en presiones inflacionistas', insiste el Banco de España.

Además, este informe precisa cuáles son esas ineficiencias que deben resolverse. En concreto, se refiere a la 'escasa movilidad tanto regional (entre comunidades autónomas) como ocupacional y sectorial en el mercado de trabajo, que debería reducirse', para lograr el pleno empleo.

Esta falta de movilidad hace que persistan grandes brechas entre el panorama laboral de las distintas comunidades autónomas y entre las diferentes ocupaciones. Así, según la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de 2006, sólo tres comunidades tienen una tasa de paro superior al 9% (Extremadura, 13,7%; Andalucía, 12,7% y Canarias, 11,4%).

E incluso hay dos regiones que puede considerarse que han alcanzado el pleno empleo (que para una economía como la española se situaría en el entorno del 5%) y que son: Navarra y Aragón.

Llamada de atención sobre la industria

El Banco de España valora la 'fortaleza' de la industria española, a la vista del constante aumento de la producción registrado en los últimos meses, si bien advierte, en su último boletín económico, de la desaceleración de algunos indicadores relacionados con este sector durante el verano, tras los buenos datos del primer semestre.

La entidad subraya el alto crecimiento de la producción industrial en los últimos meses, siempre por encima del 4%, y cita el aumento del 4,7% en julio, aunque no el de agosto, que se conoció el jueves y fue del 5%, según los datos del INE. Sin embargo, advierte de la 'posible atenuación' en la inversión en bienes de equipo, como lo muestra el hecho de que, al inicio del tercer trimestre, disminuyó la utilización de la capacidad productiva en 1,7 puntos porcentuales, hasta el 79,4%.

También recuerda que el indicador de clima industrial del sector productor de bienes de equipo retrocedió tanto en julio como en agosto, al igual que la cartera de pedidos.

En cuanto a la construcción, el organismo que dirige Fernández Ordóñez augura para lo que queda de año un 'crecimiento relativamente estable' de la edificación residencial, y también un mantenimiento del buen ritmo en obra civil.

El Banco de España aprecia así un 'mayor dinamismo' durante el verano, según los buenos datos en empleo y en la producción de materiales de construcción, y aunque valora el aumento del indicador de confianza en el sector, advierte de que sigue siendo 'muy volátil'.

Asimismo, destaca el 'repunte' en el PIB, que según los datos de Contabilidad Nacional aumentó el 3,7% en el segundo trimestre, fruto de una aportación menos negativa del sector exterior.

El Gobierno prevé que el PIB haya crecido 'al menos' a este 3,7% interanual, también en el tercer trimestre.