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Ambiciosa reflexión sobre el siglo XX

Jorge Volpi une ciencia, historia y política en 'No será la tierra'

Un escritor no siempre está convencido de que su última obra sea la mejor, pero Jorge Volpi (México, DF, 1968) siente que No será la tierra es su novela más ambiciosa. 'Estoy muy satisfecho, espero que los lectores encuentren un motivo de emoción y reflexión en la historia y la vida de estas mujeres'.

En busca de Klingsor, con la que ganó el premio Biblioteca Breve, inauguró una trilogía sobre el poder, sobre cómo se ha ejercido a lo largo del siglo XX, y sobre el conocimiento. Continuó con El fin de la locura y culmina en No será la tierra, editada en Alfaguara. La tercera novela se centra en los últimos 25 últimos años del siglo y en las disciplinas que el autor considera claves: la economía, la biología, la genética y la inteligencia artificial y la informática. La vida de los personajes le ha importado más que en las dos anteriores. 'La vida de las protagonistas, sus ámbitos familiares y afectivos, es la guía para retratar las grandes transformaciones del siglo XX', explica el novelista.

Escrita como un homenaje a la gran novela rusa del siglo XIX, especialmente a Guerra y Paz de Tolstoi, Volpi consiente en que los destinos de tres mujeres se entrecrucen: Irina Gránina, bióloga rusa, esposa de un científico que trabajó en el programa de armas bacteriológicas de la Unión Soviética; Jennifer Moore, alta funcionaria del Fondo Monetario Internacional, responsable de transformar Rusia en una economía de mercado, y æpermil;va Halász, genio de la informática, siempre torturada por sus cambios de ánimo.

Introducirse en la mente de una mujer no ha resultado fácil. 'Sólo con una novela puedes imaginar que eres capaz de pensar o sentir como mujer siendo hombre', reconoce el escritor, que ha empleado un año completo en imaginar a los personajes centrales de la novela. La investigación le ha llevado cuatro años -resultó esencial la biblioteca de la Universidad de Cornell (EE UU)-. Para un científico frustrado, la novela es una forma de investigar la realidad. 'Trato de resolver mi anhelo de haber sido científico, psicoanalista, músico, a través de la creación literaria', admite. El resultado es un caudal de información y reflexión de algo más de 500 páginas, en medio del cual destacan las vidas de tres mujeres y los personajes que las acompañan.

Lejos de apabullar con datos e información, el autor capta la atención del lector. 'Creo que la buena literatura, la que busca reflexionar sobre los grandes problemas de lo humano, no tiene por qué ser aburrida. Esta novela trata sobre temas muy complejos, mi intención es hacerlos comprensibles para cualquier lector. La legibilidad no está reñida con la complejidad'.

No será la tierra es una novela universal. Con En busca de Klingsor surgió la pregunta ¿qué hace un mexicano hablando de la Alemania nazi? Su respuesta: ¿por qué no? 'La literatura no tiene fronteras, a diferencia de nosotros, no necesita pasaportes, no hay inmigrantes ilegales. Uno puede abordar cualquier tema y leer cualquier libro siempre y cuando conozca el idioma o tenga una buena traducción. Es todo lo que se necesita para sentirse parte de la humanidad', observa el escritor.

Uno de los jóvenes más influyentes

Jorge Volpi ha sido elegido por la asociación Young Global Leaders uno de los 200 personajes menores de 40 años más influyentes del mundo. El escritor mexicano, que reside en San Sebastián, confiesa que se siente honrado por la distinción de esta asociación de nombre 'rimbombante' dependiente del Foro de Davos. 'Con mis artículos, libros de ficción y ensayos, suelo reflexionar sobre los temas que nos preocupan, íntimos y públicos'.

Licenciado en Derecho, maestro en Letras Mexicanas por la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca, Volpi es uno de los representantes del movimiento literario conocido como la Generación del Crack (por ruptura). Colaborador de diversos medios escritos, es autor, además, de las novelas A pesar del oscuro silencio, La paz de los sepulcros y El temperamento melancólico.

En busca de Klingsor ha sido traducida a 20 idiomas y ha recibido varios premios. Con ella inició una trilogía del siglo XX a la que ha dedicado diez años. No será la tierra concluye intencionadamente con el atentado contra las Torres Gemelas. 'En estos años que han pasado desde entonces el mundo ha entrado en una serie de conflictos irremediables, atroces, que todavía no sabemos a dónde nos van a conducir'.