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La demanda de Botox se dispara en España

Han pasado dos años desde la aprobación del uso de la toxina botulínica en nuestro país, y en este tiempo el uso del Botox ha crecido de manera importante. 'En estos dos años, el Botox ha tenido una acogida espectacular y ha habido un aumento muy notable del tratamiento de esta toxina debido a que los usuarios confían cada vez más en su aplicación y en los beneficios del tratamiento', afirma la doctora Concha Obregón, vocal de comunicación de la Sociedad Española de Medicina Estética.

Las consultas para realizar tratamientos con Botox han aumentado aproximadamente un 50% en los últimos meses. Además, este tipo de aplicaciones no sólo son demandadas por las mujeres. Cada vez son más los hombres que deciden hacerse este tipo de infiltraciones. Este aumento de la confianza de los usuarios, no sólo en el Botox sino en los profesionales de la medicina estética, en general, ha llevado a España a situarse en el tercer puesto del ranking de los países que más infiltraciones de esta toxina realiza. A esto ha contribuido también el hecho de que el Botox no es ya un producto elitista sino que es económicamente accesible para todos. Hoy en día, éste es un tratamiento de fácil acceso al que la gran mayoría de las personas pueden recurrir.

No obstante, y precisamente ante este aumento espectacular de la demanda de infiltraciones de Botox en estos dos años, expertos de la Sociedad Española de Medicina Estética advierten de que esta toxina ha de ser aplicada por médicos especialistas. De lo contrario, la persona puede correr graves riesgos de salud ya que una incorrecta aplicación de este producto puede llegar, incluso, a paralizar la cara.

Aunque se trata de un tratamiento muy sencillo, pues no requiere pruebas de alergia, siempre es preciso realizar un diagnóstico correcto del paciente. Además, la zona de inyección y la dosis deben ser muy precisas. 'La recomendación médica más importante a quienes deseen ser candidatas al Botox es que la toxina debe ser aplicada exclusivamente por médicos especialistas, certificados médicamente y autorizados para la aplicación del producto', señala la doctora Obregón.

La aplicación del Botox en tratamientos cosméticos se descubrió de manera accidental por la doctora canadiense Jean Carruthers, en 1987, cuando trataba a una paciente de blefaroespasmo. La enferma estaba siendo tratada con la toxina butolínica tipo A y al aplicarse el producto en la frente notó que su piel empezaba a mostrar un aspecto más joven ya que las arrugas se desvanecieron casi en su totalidad.

Tras este descubrimiento, la oftalmóloga y su esposo Alastair Carruthers decidieron realizar una investigación para que la toxina fuera aceptada para uso cosmético por las autoridades de salud de Estados Unidos y Canadá.

El estudio incluyó a 30 pacientes y duró tres años. El 29 de julio de 2004, el matrimonio descubridor de la nueva aplicación de la toxina butolínica presentó el primer estudio mundial de seguridad a largo plazo de Botox-cosmético ante la Academia Americana de Dermatología. A partir de entonces la aplicación de la toxina butolínica ha sido avalada por más de 72 países y con más de tres mil estudios científicos.