Presupuestos

El Gobierno prevé un superávit fiscal mínimo del 1,1% del PIB este año

El superávit presupuestario para el conjunto de las Administraciones públicas será probablemente superior al 1,1% del PIB, según las últimas previsiones del Gobierno, gracias a la buena marcha de la recaudación tributaria.

El secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, hizo público ayer los datos de ejecución presupuestaria hasta agosto, en el que el Estado central registró un superávit fiscal entre ingresos y gastos de 10.578 millones de euros, en términos de contabilidad nacional (criterio de devengo, homologado por Bruselas).

Este excedente es un 37,9% superior a los 7.669 millones registrados en el mismo periodo del año anterior. Ello es debido, fundamentalmente, según Ocaña, a la 'buena evolución de los ingresos por impuestos', que han crecido de enero a agosto aun ritmo acumulado del 10,7%, por encima de lo que lo ha hecho el PIB nominal (7,4%).

Las evoluciones son positivas en todos los tributos considerados estrella. El IRPF, del que se obtiene mayor recaudación, marcha con un aumento medio de los ingresos del 13,7% (las retenciones salariales, al 12%). Se han recaudado ya 39.256 millones por este concepto. El IVA, por su parte, se mantiene también fuerte, al igual que el consumo de los hogares que lo sustenta. Su recaudación aumenta un 8,7%, especialmente el ligado a operaciones interiores, que lo hace al 17,3%. Los ingresos por el impuesto de sociedades, aumentan al 15,3%, fruto de buen momento que viven los beneficios empresariales.

Ocaña no quiso dar ayer ninguna cifra por cerrada en cuanto a las previsiones para todo el año, sabiendo que hay un buen número de gastos concentrados a final de ejercicio que pueden variar el resultado global. Sin embargo, confirmó que se están cumpliendo con holgura las previsiones oficiales, diseñadas 'con moderación', en palabras del propio vicepresidente Pedro Solbes. El objetivo inicial era acabar 2006 con un excedente del 0,2% del PIB. Esta cifra se mejorará considerablemente, llegando, al menos al excedente registrado en 2005, que fue del 1,1% para el conjunto de las administraciones (incluidas Estado central, comunidades y municipios), según avanzó ayer Ocaña. Probablemente el superávit será superior al 1,1% del PIB.

La holgura con que cuenta Hacienda está siendo aprovechada por los grupos parlamentarios que sustentan al Gobierno para pedir más inversiones de cara a los Presupuestos del Estado para 2007, cuentas públicas que serán aprobadas por el Gobierno el próximo viernes. Especialmente polémicas son las cifras para inversión territorializada.

Ayer, Ocaña recalcó que Cataluña recibirá justo lo pactado en el Estatuto (un 18,8% de la inversión total del Estado en las comunidades). Sin embargo, aún falta por saber cual es la inversión global del Estado, aún por cerrar, según Ocaña, por lo que es imposible conocer la inversión final que irá a parar a Cataluña. Hacienda insiste en que rondará los 400 millones de euros adicionales, mientras que grupos como CiU, piden cerca de 900 millones. Ocaña insistió ayer en que el Gobierno no variará la metodología para calcular las inversiones que irán a parar a las comunidades, utilizándose el 'criterio clásico' de años anteriores. Gobiernos regionales como el de Murcia o el valenciano ya han anunciado que pedirán el mismo criterio para sus inversiones que el aplicado para Cataluña.

Hidrocarburos y tabaco flojean

Aunque la evolución general de la recaudación tributaria es buena, ésta no se puede extender a los impuestos especiales. Hasta agosto sólo han crecido un 2,1%. El dato está muy influido por el comportamiento del impuesto especial sobre hidrocarburos y el de labores del tabaco. Los ingresos por el primero de ellos han registrado un aumento del 1,6%. Las continuas subidas de los precios de los carburantes en los meses de verano han hecho mella entre los consumidores, que han frenado el gasto.

En cuanto al impuesto sobre el tabaco, la recaudación permanece estancada (sólo crece un 0,6%) en términos acumulados. En este caso influye la nueva ley de tabaco, que dificulta su consumo. Además, Hacienda no descarta elevar aún más el tipo de gravamen.