Conflicto

Deutsche Telekom pone en jaque a Jazztel

Deutsche Telekom contra Jazztel y una jueza de árbitro para decidir una culpabilidad o inocencia que marcará destinos. Las estrategias están preparadas, los argumentos definidos, y los testigos preparados para convencer en una batalla definitiva para una de las partes, Jazztel. Y es que en juego está la posibilidad de que se le obligue a renunciar al negocio de ADSL a particulares y se trata de una actividad clave para la operadora. Sin ella, el camino es el de la desaparición. La cita es mañana, en los juzgados de primera instancia de Madrid.

La historia que se acerca a su desenlace es la de una pareja bien avenida que dejó de serlo hace algo menos de dos años. Fue a finales de septiembre de 2004, cuando Jazztel tomó un nuevo rumbo bajo la tutela de Leopoldo Fernández-Pujals. Ya en la primera rueda de prensa, el recién nombrado presidente anunció una campaña de publicidad masiva para llegar a los clientes particulares y pronto se puso de manifiesto que lo haría sobre todo con un producto, el ADSL.

Las sirenas comenzaron a sonar en la sede de Ya.com, la filial española de Deutsche Telekom, cuando escucharon el mensaje, pero no dieron crédito. Su razonamiento era muy simple: Jazztel no podía cumplir el prometido desembarco en el ADSL a clientes residenciales porque, sencillamente, lo tenía prohibido por un contrato firmado voluntariamente en 2000.

No sin cierta inquietud, esperaron a que se desarrollaran los acontecimientos. Primero llegó la oferta de ADSL con semanas gratis de teléfono y luego la banda ancha con llamadas sin coste. Para finales de año ya era evidente que Jazztel no bromeaba.

Ya.com se puso en contacto con Pujals. Era posible que no conociera los términos del contrato que les ataba a la compañía alemana, así que se lo explicaron en varias reuniones. Nada cambió. En primavera, Ya.com decidió acudir a los tribunales. Puso el caso en manos del despacho Cuatrecasas y denunció a Jazztel. Pide la paralización de su negocio de ADSL a clientes particulares, así como daños y perjuicios.

En su defensa, Deutsche Telekom y su filial esgrimen el pacto de compraventa firmado a finales del año 2000, por el cual Jazztel vendió Ya.com a la operadora alemana. Deutsche Telekom pagó 550 millones de euros y asegura que no lo hizo para comprar un portal -la burbuja tecnológica había estallado hacía ya unos meses y los precios se habían racionalizado-, sino un negocio de acceso a internet.

Por ello, como condición indiscutible para la operación pidió un pacto de no competencia, según el cual Jazztel no atacaría el mercado de particulares de acceso a internet. La compañía, según la denuncia, lo firmó. Los gestores eran entonces Martín Varsavsky y Antonio Carro.

Y lo cumplió durante años. Jazztel se enfocó al mercado de empresas con servicios de banda ancha y al cliente residencial sólo se acercó con telefonía fija. Nunca se supo el porqué de esta estrategia, más bien argumentada en la necesidad de lograr consumidores de valor y alto gasto.

Todo cambió cuando Pujals tomó las riendas. La política dio un giro de 180 grados y los particulares se convirtieron en la piedra angular de la nueva Jazztel.

Esta estrategia está ahora en cuestión y será la jueza la que decida si la operadora de Pujals se ha saltado o no los acuerdos. Como anticipo, las medidas cautelares que pedía Ya.com se han denegado, pero la partida principal se juega ahora.

Jazztel llega al juicio de la mano de Clifford Chance y convencida de que no tiene nada de lo que preocuparse. Ni siquiera niega que exista un pacto de no competencia. Es más, lo ha reconocido en documentos públicos.

La argumentación de Jazztel va por otros derroteros. El pacto existe, asiente, pero es nulo porque contraviene las normas comunitarias y de competencia españolas. Además, añade la operadora, Deutsche Telekom ha consentido la entrada de Jazztel en el mercado residencial desde 2002 y la propia Ya.com ha violado su parte del acuerdo, al dar servicio a empresas. Por si todo esto no resulta suficiente, el último argumento de Pujals es que el plazo establecido en la cláusula de no competencia ya ha vencido. El juez tiene ahora la palabra.

¿Nulidad?

¦bull; La clave del caso que enfrenta a Jazztel y Ya.com no está en la existencia del pacto, ya que la acusada admite que se firmó una cláusula de no competencia. Ahora bien, también añade que es un pacto nulo porque sus condiciones son ilegales y sus efectos ya se han extinguido.

Una decisión vital para la supervivencia

La juez en cuyas manos ha caído el caso de Ya.com contra Jazztel será determinante para el futuro de esta última. En la operadora confían en ganar, porque si no es así su supervivencia estaría en cuestión.

Si se acepta la cláusula de no competencia y se veta el acceso de Jazztel al mercado de particulares, la compañía sería incapaz de cumplir las previsiones que ha dado a la Bolsa, ya que la mayoría de sus clientes actuales y las esperanzas de que crezcan se basan en ganar usuarios residenciales. También una penalización económica -Ya.com pide indemnizaciones- sería muy dañina para Jazztel, cuyas finanzas no andan sobradas, aunque todo dependería de la cuantía.