Retraso

Italia se queda atrás en el tirón de la economía europea

Ahora que se detecta un mayor dinamismo económico en toda la zona euro, Italia da muestras de quedarse rezagada. Sectores tradicionales con los que el país transalpino ejerció durante décadas su poder comercial están en decadencia. El Banco de Italia ha alertado de la necesidad de invertir en sectores tecnológicos y de aumentar la productividad.

Industrias como la textil, la confección o del calzado han sido el emblema y la marca de Italia en los mercados internacionales. Sin embargo, los países asiáticos y sobre todo China, han entrado como un tsunami en el mercado europeo y amenazan a la todopoderosa industria de la moda italiana.

Y es que no sólo de Dolce y Gabana se viste Italia. Alrededor del negocio textil nacieron muchas pequeñas y medianas empresas, sobre todo en el norte de Italia que, junto a las grandes marcas dan trabajo a unas 600.000 personas. El made in Italy de los textiles, el calzado y el cuero era un factor decisivo para que el saldo exterior del país fuera positivo.

Sin embargo, el mercado cambia a pasos agigantados e Italia no ha logrado mantenerse fuerte en el plano internacional. Según datos del Banco Central italiano, el año pasado, las exportaciones de productos textiles cayeron un 5,1% y las importaciones subieron un 3,5%, con un saldo negativo de 482 millones. Durante los seis primeros meses la situación mejoró, y las exportaciones de textil crecieron un 3,6%. Sin embargo las importaciones lo hicieron a un ritmo muy superior, 17,5%.

Pero no sólo los productos textiles lastran la economía. El resto de la industria está estancada. Entre 2001 -cuando Silvio Berlusconi fue elegido presidente- y 2005, Italia creció sólo un 0,8% anual. En 2006, la economía se reactiva y crece al 1,5%, pero según el gobierno aún es insuficiente. Y como en un círculo vicioso, mientras no se produce suficiente riqueza, el Estado aumenta su deuda. En 2005, el déficit público fue del 4,1% y para este año podría aumentar al 4,5%, vulnerando por quinto año el Pacto de Estabilidad europeo.

The Economist tituló recientemente un artículo sobre Italia con la misma frase que utilizó el zar Nicolás I para definir el imperio otomano: El verdadero enfermo de Europa. No parece exagerado el paralelismo. La producción industrial, que es prácticamente un 25% del PIB, ha caído desde 2000 más de un 10% y, precisamente, el sector del textil es de los que más sufre la competencia de los países emergentes, cuyas importaciones aumentaron un 18,1%. Además, los precios del crudo han provocado un déficit en la balanza comercial de 12.700 millones en los primeros cinco meses del año, el doble que en el mismo periodo de 2005.

Y las soluciones que sirvieron en el pasado -devaluación de la lira- ya no son posibles en la Europa del euro, donde el tipo de cambio se decide en Bruselas.

Entonces, ¿qué solución queda? Según el gobernador del Banco Central italiano, Mario Draghi, la clave es invertir en la industria tecnológica y aumentar la productividad. Pero tampoco en ese aspecto Italia presenta buenos resultados. En los últimos diez años, el país transalpino ha sufrido una pérdida gradual de todos los factores de la productividad.

En el ranking de la World Economic Forum de los países más competitivos, en el 2005, Italia ocupaba el lugar 47, un puesto por encima de Botswana. Seis años antes, estaba en el 26. Aunque el tópico diga lo contrario, Italia está perdiendo el tren de la modernidad.

Pesimismo del nuevo Gobierno progresista

Tras cinco años de Gobierno del magnate de la comunicación Silvio Berlusconi la coalición de izquierda liderada por Romano Prodi venció a Il Cavalieri. El nuevo ministro de Economía, Tommasso Padoa Schiopopa, deberá ahora levantar una economía cuyas cuentas públicas son, en palabras del propio Gobierno, 'un desastre'.

El objetivo de Romano Prodi es aumentar la producción pero antes debe revertir la situación del déficit público. Además, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) indicó que la deuda pública para este año sería del 107,4% del PIB y del 108,4% en 2007.

El nuevo ministro, lejos de endulzar la situación, dice claramente que los problemas son 'estructurales' y, por ello, las medidas que se tomen pueden ser extraordinarias e impopulares.

De momento, aún no se han anunciado políticas concretas pero el periódico italiano, Corriere della Sera recogía algunas de las propuestas que se barajan, como la jubilación de 100.00 funcionarios para aliviar las arcas del Estado.

Otro de los grandes problemas es que, según Padoa Schiopopa, a Italia le falta 'cobertura financiera' para 10 grandes obras públicas. Una de las infraestructuras que corre el riesgo de no llevarse a cabo es el proyecto Mose, que debía crear unos grandes diques en la laguna de la de Venecia para salvar la ciudad del riesgo de ser engullida por el mar.