Atentado frustrado

El tráfico aéreo recupera la normalidad

Miles de pasajeros de todas las nacionalidades amanecieron el viernes en los aeropuertos británicos esperando un vuelo que les llevase por fin de vuelta a casa o con destino a sus vacaciones.

Los aeropuertos europeos trataron durante toda la jornada de restaurar la normalidad en sus servicios mientras el Reino Unido continúa en estado de alerta 'crítica' decretada por su Gobierno el jueves por la amenaza terrorista. El viernes se cancelaron en los aeródromos británicos más de 100 vuelos.

Scotland Yard anunció el jueves el desmantelamiento de una red terrorista que pretendía hacer estallar en pleno vuelo hasta diez aviones con explosivos líquidos, camuflados en latas y frascos en el equipaje de mano.

El ministro del Interior británico, John Reid, informó el viernes que el nivel de alerta se mantendría hasta que el riesgo de atentados se redujese, sin aportar más precisiones. Analistas de seguridad estadounidenses vaticinaban que estos controles pueden mantenerse 'durante meses'.

Entretanto, cientos de vuelos con salida en Reino Unido eran cancelados o retrasados. Los pasajeros hacían largas colas ante el embarque para someterse a los estrictos controles de seguridad.

Sin embargo, tanto las aerolíneas como BAA, el operador de los principales aeropuertos británicos hablaban de una 'clara mejoría' con respecto al día anterior, en el que se suspendieron más de 600 vuelos sólo en Heathrow. Los controles se intensificaron en los principales aeropuertos del mundo tras el caos por la alerta terrorista.

Desde el jueves, los viajeros que salgan desde el Reino Unido no pueden llevar a bordo su equipaje de mano. Sólo puede subirse al avión lo imprescindible: la documentación personal, las gafas sin su funda, lentes de contacto sin los líquidos y medicamentos o insulina, siempre y cuando se disponga de una receta médica. El resto debe facturarse con el equipaje.

Cualquier vuelo de entrada a Estados Unidos debe someterse a especiales restricciones de equipaje. Está prohibido introducir ningún líquido en cabina: nada de productos gelatinosos, lociones, champús, pasta de dientes, perfumes ni cremas. La comida para los bebés deberá ser catada ante la policía por el responsable de los pequeños.

La Bolsa olvida el miedo

Los mercados se habían recuperado el viernes del susto y permitieron que la cotización de las aerolíneas empezara a repuntar.

Las acciones de British Airways, una de las más afectadas el jueves debido a la cancelación de cerca de 400 vuelos, recuperaron algunas de las pérdidas y sólo cayeron 0,25 peniques.

La aerolínea británica podría perder hasta 325,6 millones de euros debido a la cancelación y retraso de vuelos, así como otras contingencias derivadas de la alerta terrorista, según The Times.

Fuentes de la principal compañía aérea de Reino Unido señalaron que esta cifra es la estimación de pérdidas por cancelaciones y retrasos de cientos de vuelos, a lo que hay que sumar la bajada de su cotización y los gastos que genere en el futuro la puesta en marcha de medidas adicionales para garantizar la seguridad de sus pasajeros.

Fuentes de British Airways explicaron que 'la parada de la actividad del aeropuerto de Heathrow podría costarles 40 millones de libras (59,2 millones de euros) en concepto de devoluciones y nuevos vuelos'.

La low cost Easyjet comenzó el viernes a levantar el vuelo en el mercado de Londres, con una subida de casi un 3%. La alemana Lufthansa repuntaba un 0,8% en Fráncfort mientras que Air France-KLM ascendía un 1,4%. Sin embargo, Ryanair iba en contra de la tendencia general, cayendo un 0,5%. Las compañías Easyjet y Ryanair sufrieron 80 y 30 cancelaciones de vuelos cada una.

Más normalidad en España

En España, los controles sólo se aplicaban a los vuelos que hacían escala en el Reino Unido hacia otro destino y los que tenían como meta los Estados Unidos.

En general, los aeropuertos españoles recuperaron la normalidad durante la jornada. Se operaron un 93% del total de los vuelos programados para el viernes, según datos proporcionados en la tarde del viernes por Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA).

Este organismo aseguró que los vuelos desde los aeropuertos españoles con destino al Reino Unido operan con normalidad desde primera hora de esta mañana aunque a las 14 horas sólo se habían efectuado un 86% de los vuelos programados.

AENA seguía recomendando a los usuarios que tengan previsto viajar al Reino Unido contactar con las compañías aéreas para verificar la situación de los vuelos y subraya las restricciones de equipaje de Estados Unidos.

EE UU en guerra

¦bull; El presidente de EE UU, George W. Bush, instó a 'no bajar la guardia' tras la amenaza terrorista. 'Todavía no estamos seguros. Estados Unidos está en guerra contra los fascistas islámicos', afirmó. EE UU mantiene las fuertes medidas de seguridad en sus vuelos.

Una operación policial planificada al detalle

'Estamos convencidos de haber frustrado un plan elaborado por terroristas para causar un número de muertes incalculables', afirmó el viernes el subjefe de la policía de Londres, Paul Stephenson. La policía detuvo el jueves a 24 supuestos atacantes suicidas británicos. Pretendían, al parecer, introducir en más de 10 aviones bombas camufladas como bebidas. Fuentes policiales afirmaron que los atentados 'iban a perpetrarse en días'.

La noticia de las detenciones provocó un caos el jueves en los aeropuertos europeos, con cientos de vuelos cancelados y fuertes medidas de seguridad.

La Policía tuvo conocimiento de la trama a través de escuchas telefónicas. Además, una fuente gubernamental británica reveló a The Guardian que las detenciones fueron practicadas después de interceptar un mensaje de Pakistán con la orden para los sospechosos: 'hacedlo ahora'. Paralelamente, las autoridades pakistaníes confirmaron la detención de varios sospechosos, todos de nacionalidad británica.

Los presuntos atacantes tienen edades comprendidas entre los 17 y los 35 años. Según la cadena estadounidense de televisión ABC, 22 de los 24 detenidos son de origen pakistaní.

El Banco de Inglaterra identificó y congeló, por instrucción del gobierno de Blair, las cuentas bancarias de 19 de las 24 personas detenidas. Los investigadores descubrieron que algunos jóvenes sometidos a investigación disponían de grandes sumas de dinero, que no se correspondían con sus ingresos.