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Martúe chardonnay 2005, un blanco manchego

La calificación Vino de la Tierra de Castilla, sólo apta para los vinos producidos en la meseta sur, viene a ser como un cajón de sastre en el que están metidas cada vez más bodegas, quizás por criterios diferenciadores con respecto a las normas de la DO La Mancha, quizás porque, según algunos, la imagen de esta denominación no sea la más adecuada de cara al público. Bajo este marchamo se comercializan algunos de los vinos más modernos, y desde luego los más recientes, que pululan en el mayor viñedo del mundo.

Posiblemente de los que más han se han oído en los últimos cuatro años sean los que elaboran Bodegas Martúe con el asesoramiento del enólogo Ignacio de Miguel en La Guardia (Toledo). El proyecto se inicia en 2000 por parte de Fausto González, poseedor de viñedos en la zona, que con el tiempo se han ido ampliando hasta las actuales 87 has. repartidas en dos fincas, en las que se cultivan cabernet sauvignon, merlot, syrah, tempranillo, petit verdot, malbec y la blanca chardonnay.

La bodega, terminada en 2002- sólo trabaja con uvas propias y elabora vinos que han pasado por madera envejecidos en la nave de 1.000 barricas de roble americano y francés. Tienen tres tintos, el Martúe, el Martúe especial (sólo con cosechas excelentes) y el Martúe syrah, y un blanco, el Martúe chardonnay (con un 20% del mosto fermentado en roble francés), etiquetas que responden a una línea argumental común: vinos modernos, de amplio espectro y buena relación calidad-precio. Como este chardonnay 2005, que aunque con menos complejidad que en la añada anterior, se revela de nariz grata, frutal y ligeramente almibarada. En la boca es fresco, equilibrado, amable, untuoso y con ligeros matices aportados por la madera, que permanecen en un final medio-largo. Una buena muestra de la adaptación de la uva borgoñona en otra forma de hacer blancos en La Mancha. Precio: 6-7 euros.