La columna de Jack y Suzy Welch

Si el empleado es mejor que el jefe

Quiero pedirles consejo sobre una situación con la que posiblemente se hayan tropezado en alguna ocasión: un empleado mejor que ustedes. Como no pueden despedirse a ustedes mismos, ¿cuál es la solución? ¿Hay que controlar su trabajo para que no sobresalga? ¿O confiar en que la organización no se dé cuenta de que su subordinado es mejor que ustedes?

Richard Ginnaty, Orange, California.

Mire, lo mejor que le puede ocurrir como jefe -y acierta usted, nos ha ocurrido a ambos-, es contratar a una persona que sea más inteligente, más creativa o de alguna manera tenga más talento que usted.

Es como si le tocara la lotería. De repente, tiene un miembro en el equipo cuyo talento seguramente mejorará los resultados y la reputación del resto. Y eso le incluye a usted.

Sí, es humano sentirse como usted se siente y temer a un empleado que le hace parecer inferior, capaz de frenar los progresos en su carrera.

Pero, en realidad, lo que ocurre generalmente es exactamente lo contrario.

Y la razón es que los líderes normalmente no son juzgados por su producción personal. ¿Cuál sería la razón de evaluarlos como contribuyentes individuales?

En cambio, la mayoría de los líderes son juzgados por lo bien que han contratado, entrenado y motivado a sus empleados, tanto a nivel individual como colectivo. Todo eso se demuestra en los resultados.

Cuando usted contrata a personas que trabajan muy bien y guardan sus energías, no queda mal, sino como la gallina de los huevos de oro. Por lo tanto, siga por ese camino.

Es muy difícil que una compañía rechace a un jefe que encuentra personas de calidad y crea una atmósfera donde logran florecer. Y usted no tiene que ser la persona más inteligente del mundo para hacer eso.

Cuando usted demuestre de manera constante su capacidad como líder y comience a ser conocido como una persona capaz de tener los mejores empleados, su carrera despegará.

Ahora bien, no estamos diciendo que manejar empleados 'superiores' en su equipo sea una tarea fácil. Su pregunta, por cierto, nos ha recordado una que recibimos en Chicago hace varios años.

Una persona del público dijo que dos de los siete empleados que estaban bajo su supervisión eran más inteligentes que él, y nos preguntó, '¿Cómo voy a evaluarlos?'

'¿Y qué ocurrió con los otros cinco?', le preguntamos, para aligerar la tensión. Pero él nos entendió. ¿Cómo se hace para evaluar personas que, se supone, son más talentosas que uno? Pues no se hace. O sea, es mejor que no las evalúe por su inteligencia o sus destrezas particulares.

Por supuesto, es bueno hablar acerca de lo que están haciendo bien, pero, tanto o más importante, usted debe concentrarse en terrenos donde ellos puedan mejorar.

No es ningún secreto que algunas personas muy inteligentes tienen problemas para relacionarse con otros colegas o para aceptar abiertamente las ideas de otras personas. Algunos luchan por convertirse en líderes.

Y es ahí donde su experiencia y su confianza en sí mismo entran en juego, donde su entrenamiento puede ayudarle.

De esta manera, lidiar con empleados superiores es como lidiar con empleados del montón.

Usted no tiene nada que perder, sino todo por ganar, al felicitarse por el desarrollo de la empresa.