Análisis

Los deberes del gobernador

El nombramiento de Fernández Ordóñez despierta expectación entre los operadores financieros, que esperan definiciones sobre el modelo de supervisión bancaria y la gestión de las cajas de ahorros

Alcalá 50, la sede del Banco de España, cuenta desde esta semana con un nuevo inquilino. Miguel Ángel Fernández Ordóñez, o MAFO, las siglas por las que se le conoce más familiarmente, coge el testigo de Jaime Caruana tras seis años de mandato que han permitido aumentar el prestigio de la institución en su papel de vigilante y supervisora de uno de los sistemas financieros más sólidos del mundo. Pese al vendaval político que ha provocado el nombramiento, pocos creen seriamente que el relevo pueda cambiar el rumbo de las cosas. Los mismos muros de la institución actuarán de contención frente a quienes busquen empañar su independencia, más allá del perfil más o menos político del nuevo equipo.

Pese a que se presume continuidad en lo fundamental y nadie espera un cambio radical en la política de cercanía y confianza que impera desde la época de Luis Ángel Rojo en las relaciones entre supervisor y supervisados, analistas del mercado y fuentes financieras no niegan que están deseando conocer 'cómo respira' el nuevo gobernador, cuáles serán sus prioridades y cuál su enfoque en materias que, sin quitar el sueño, despiertan inquietudes en el sector. 'Para una entidad financiera, el Banco de España es como la Guardia Civil, y tiene mil mecanismos para intervenir en la actividad', reconocen fuentes de las entidades.

Desde el ingreso en la Unión Monetaria Europea, la influencia directa de cualquier gobernador de un banco central de la zona euro en los mercados financieros y en la marcha de las cotizaciones es limitadísima, por no decir casi inexistente. Es verdad que participa en la decisión sobre los tipos de interés en Europa, como representante en el consejo de gobernadores del Banco Central Europeo, pero todos los gobernadores son extremadamente prudentes en sus mensajes sobre este asunto. En la práctica, además, los mercados asumen que el verdadero director de orquesta en la política monetaria mundial es el presidente de la Reserva Federal estadounidense, Ben Bernanke, cuyas palabras se escuchan en la Bolsa española y en las europeas con mucha mayor atención que las de Jean-Claude Trichet.

La influencia en las Bolsas de cualquier gobernador de los bancos centrales nacionales de la zona euro es casi inexistente

Las cajas esperan que Fernández Ordóñez tenga un talante más abierto que Caruana para facilitar su salida al exterior

Cajas de ahorros

Los operadores financieros sí escrutarán con sumo interés las palabras que Miguel Ángel Fernández Ordóñez dedique al papel de las cajas de ahorros en el sistema financiero o al modelo de coordinación entre los supervisores de los mercados.

'La posible convergencia entre la supervisión bancaria y la de los mercados es un tema pendiente de definición', señalan fuentes financieras, que no obstante reconocen que 'cambiar el modelo de algo que funciona bien puede ser complejo'. En Europa existen modelos de supervisor único, pero en España, se reparten: el Banco de España es garante de la estabilidad financiera, la Dirección General de Seguros vigila dicha industria y la CNMV se ocupa de los mercados de valores. Por ahora, el sistema ha funcionado sin problemas. España ha sido, de hecho, un referente internacional en supervisión bancaria, con Jaime Caruana como presidente también del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, pero eso no significa que las cosas no puedan cambiar.

Fuentes del sector bancario creen que la mayor convergencia podría empezar por la Dirección General de Seguros que, como consecuencia de la directiva sobre conglomerados financieros, podría pasar a la órbita del Banco de España, cuando ahora depende de Ministerio de Economía. En cualquier caso, y aunque la decisión final no depende del Banco de España sino del Gobierno, los mercados no esconden su deseo de conocer la opinión del nuevo gobernador. Los tambores de una integración entre CNMV y Banco de España se apaciguaron después de que sonaran con fuerza en 2004, pero ahora hay quien piensa que la mejor sintonía de Manuel Conthe con Fernández Ordóñez puede ser un factor a tener en cuenta. Se verá en el futuro.

No obstante, lo que sin duda genera más expectación es la aproximación que Miguel Ángel Fernández Ordóñez haga al debate sobre el papel de las cajas de ahorros. En definitiva, si será más o menos partidario de las cajas que Caruana. Estas entidades esperan de Fernández Ordóñez un talante más abierto que el de su antecesor, que no se ha cansado de repetir que deben permanecer fieles a sus orígenes y no asumir más riesgos de los necesarios, en alusión tanto a sus tomas de participación en las empresas como a sus deseos de expansión internacional y de realizar más compras (bancos incluidos). 'Hasta ahora, cada vez que hemos planteado al Banco de España una operación en el exterior nos ha dicho que no', explican fuentes del sector, que subrayan que las cajas han adquirido 'el grado de madurez suficiente como para crecer fuera como lo hacen los bancos'.

Lo cierto es que la peculiar naturaleza jurídica de las cajas tiñe de política cualquier debate que surge en torno a ellas. Fuentes de un banco reconocen que 'desde el punto de vista financiero no parece que haya argumentos para frenar la salida de las cajas fuera de las fronteras, otra cosa es desde el punto de vista político... ¿cómo se explica fuera quiénes son sus dueños?', se pregunta.

En cuanto a las participaciones industriales, tanto el Banco de España, como el FMI se han mostrado siempre en contra de que bancos y cajas participen en la gestión de las empresas y han insistido en que las empresas deben financiarse en los mercados.

Aquí el trasfondo político es menor, porque las limitaciones vienen casi determinadas por las nuevas normas de contabilidad internacional (NIC) y la aplicación de Basilea, que obligan a un reposicionamiento tanto de los bancos como de las cajas. De hecho, hace tiempo que los bancos han iniciado una marcha del capital de las empresas donde antes eran accionistas privilegiados, un proceso de desinversión que será mucho más largo en las cajas de ahorros, pero que no parece tenga marcha atrás.

Los retos macroeconómicos

Además de sus labores de supervisión y auditoría, de su tarea de gobernar la mayor diversificación de los balances de las entidades, y de analizar las compras en el exterior o la posible llegada de opas desde Europa, Miguel Ángel Fernández Ordóñez tiene que desarrollar la normativa interna necesaria para la aplicación práctica de Basilea II, el nuevo sistema de control de riesgos para la banca. Pero sus deberes no se acaban ahí. En su nuevo cargo MAFO afronta también importantes retos como referente indiscutible en sus diagnósticos y propuestas sobre la situación económica. La tensión inflacionista, generada por una economía demasiado dependiente de la demanda interna y unos servicios aún poco liberalizados; y un modelo de crecimiento económico poco productivo y demasiado centrado en el sector inmobiliario y la construcción son preocupaciones que hereda de su antecesor. Aunque la moderación del ciclo inmobiliario tenderá a reducir la alegría hipotecaria sin necesidad de pedir a la banca que cierre el grifo, se espera del gobernador análisis certeros y recomendaciones convincentes para que empresas, familias y todo el sistema financiero se adapte a la nueva situación de tipos más altos y la economía tenga resorte suficiente para mantener el crecimiento cuando la cifra de 800.000 viviendas iniciadas al año baje a la mitad. 'De momento nos siguen pidiendo créditos y no vemos peligro', dicen en las entidades.