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CincoSentidos

Quién es quién en la familia empresaria

Desde el fundador hasta los hijos políticos, en el negocio familiar cada miembro del clan tiene un papel

Si la vida fuese una enorme obra de teatro, lo peor que podría ocurrirle a un empresario familiar sería convertirse en rey Lear. Como cabeza de familia y jefe de una empresa, el propietario de un negocio de estas características asume un doble reto: por un lado, tiene que sacar adelante su empresa; por otro, debe asignar dentro de ella un papel adecuado a cada uno de los miembros de su familia. Al igual que en la historia del viejo rey de Bretaña, se trata de una tarea difícil. Y como en el drama de Shakespeare, es frecuente equivocarse. 'Cada miembro de la familia tiene su propio abanico de ambiciones, opiniones, objetivos y problemas y por eso es importante conocer los antecedentes y la perspectiva de cada uno', señalan los expertos estadounidenses Peter Leach y Tony Bogod en su libro Claves de la Empresa Familiar. La obra, que fue presentada ayer en Madrid por el Instituto de Estudios Económicos y BDO Audiberia, analiza el perfil y las peculiaridades de cada uno de los integrantes de una familia empresaria: desde el propietario o propietaria, hasta el cónyuge, hijos e hijas, nueras y yernos.

El propietario. Un hombre casado, con dos hijos, estudios universitarios y una edad que oscila entre 50 y 59 años de edad. æpermil;se es el perfil medio que Leach y Bogod asignan al propietario de una empresa familiar. Un líder de carácter fuerte, individualista y con la convicción innata de tener la razón de su lado. Una personalidad llena de virtudes y también plagada de defectos. 'A menudo carismático, tiende a ser muy creativo e innovador. Pero con frecuencia también es dictatorial y dominante tanto en los tratos laborales como en su vida familiar', señalan ambos autores.

La propietaria. Los estudios sobre las motivaciones de ambos sexos en el terreno empresarial concluyen que las mujeres crean negocios por la misma razón que los hombres: un firme deseo de autosatisfacción y un innato afán de independencia. Ahí, sin embargo, terminan los parecidos. 'Los hechos sugieren que las mujeres empresarias son por lo general más creativas y firmes que sus colegas hombres. Habitualmente han tenido que formarse y trabajar más duro para alcanzar una posición de autoridad y una vez que la alcanzan tienen que ser negociadores más duros', resumen Leach y Bogod en su obra.

Primer y segundo matrimonio. Pese a que en los últimos años el número de empresarias se ha hecho cada vez mayor, los estudios sobre casuística de la empresa familiar continúan dedicando un capítulo especial a las esposas de los empresarios. El estudio realizado por los expertos estadounidenses no deja lugar a dudas: si hay un papel que ha cambiado poco en los negocios familiares es el de la esposa del fundador. 'Las esposas de los empresarios llegan a aceptar que para salir adelante deben convertirse en un apoyo total en cuanto al trabajo y las ambiciones de sus maridos', advierten Leach y Bogod. Así, suelen desempeñar un papel secundario como confidentes, asesoras del negocio en la sombra y mediadoras entre el propietario y los hijos cuando surgen conflictos. A menudo trabajan en la empresa, pero lo hacen más como empleadas que como socias.

Cuando se trata de un segundo matrimonio, las dificultades se multiplican. 'Además de casarse con la familia, la recién llegada se casa con la empresa, tanto si trabaja en ella como si no. Se arriesga a enfrentarse con sospechas y aislamiento, así como con la serie de problemas con los que se encuentra la esposa de cualquier propietario', señalan los autores. El empresario tiene la mayor responsabilidad a la hora de limar asperezas, aunque los expertos aconsejan en este caso asesorarse con ejecutivos del negocio que no sean miembros de la familia.

Equipos de cónyuges. Junto a los empresarios cuyas esposas se mantienen en un segundo plano, Peter Leach y Tony Bogod analizan un supuesto cada vez más común: el de los negocios familiares dirigidos por matrimonios. 'Para algunas parejas estar juntas todo el tiempo puede ser la fórmula para el divorcio, para otras las experiencias compartidas de la empresa pueden fortalecer su matrimonio', explican. Para que el equipo funcione, los expertos consideran esencial que los temperamentos y las cualidades de ambos cónyuges sean complementarios. Como en el supuesto anterior, los autores son partidarios de introducir en la gestión de la compañía la figura de un directivo no familiar que haga de contrapeso entre ambos.

herederos y parientes políticos

Hijos. La principal fuente de conflictosAunque en este capítulo las cosas también están cambiando, los autores de Claves de la Empresa Familiar consideran que la relación más habitual y más conflictiva en las empresas familiares continúa siendo la de los padres con los hijos varones. 'La rivalidad entre el padre y el hijo puede salir de la familia para afectar a la empresa, a menudo con resultados destructivos e incluso catastróficos', explican. Pese a que existen padres e hijos que viven y trabajan juntos en armonía, los psicólogos aseguran que son la excepción a la norma. 'Aunque conscientemente el empresario quiera facilitar la entrada del hijo en el negocio, subconscientemente necesita ser más fuerte que él', advierten los autores, una contradicción que siempre genera conflictos.Hijas. Siempre una opción secundariaUn techo de cristal continúa cubriendo muchos de los negocios familiares. 'Las hijas son las preferidas solamente en situaciones en las que no hay hijos, o cuando la hija es la mayor de los hermanos', resumen Peter Leach y Tony Bogod en su estudio. Ambos autores consideran que la mujer tradicionalmente ha recibido un trato de segunda clase en la empresa familiar, 'por las dudas sobre su dedicación a largo plazo'.Por contra, cuando las hijas se incorporan a la compañía, las relaciones con el propietario son más fluidas que las que mantienen los hijos. 'Los padres parecen más dispuestos a aceptar consejo sobre el negocio y cierta crítica de las hijas', añaden los autores.Nueras y yernos. Vigilados con el rabillo del ojoContraer matrimonio con una persona cuya familia tiene una empresa es una apuesta arriesgada: se puede disfrutar de ventajas y se pueden padecer muchos inconvenientes. Los expertos difieren sobre cuál debe ser el papel de los hijo políticos, pero tienen claro lo que estos nunca deben hacer. 'El hijo político no debe nunca tomar parte en los conflictos familiares, ni intentar actuar como el terapeuta de la familia. Por muy buenas que sean sus intenciones, serán malinterpretadas', afirman Leach y Bogod. Tras advertir de que éste es un campo en el que no hay medias tintas ('o es un desastre o un gran éxito'), el libro describe el perfil del yerno o nuera condenado al fracaso: el que trabaja en la empresa por ser quién es y no por lo que es.

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