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Millones a cambio de goles

El Mundial apenas trastocará un mercado de fichajes a la baja desde la temporada 2002

Tras presentar su candidatura al pichichi (máximo goleador) del Mundial de fútbol, con tres goles en dos partidos, el delantero español Fernando Torres ha sumado tantos millones a su cotización como los que puede perder el brasileño Ronaldo de zanjar un torneo tan gris como el que ha iniciado. Y es que el evento que tiene lugar en Alemania se ha convertido en una auténtica Bolsa deportiva, donde fluctúan las cotizaciones de jóvenes candidatos al club de los multimillonarios.

Hay quien sostiene que Torres, o cualquier otra estrella, merece un sueldo de otro planeta, pero sólo si marca una línea de continuidad en el éxito. Es decir, pretenden introducir el pago por objetivos en el deporte rey. 'Llevamos cinco años de moderación, pero aún se puede hacer más por las arcas de los clubes', señala Francisco Alcaide, socio fundador de Football & Sport Consulting.

Su equipo de consultores ha diseñado una estrategia por la que los equipos remuneran a sus empleados en función del rendimiento: 'No defiendo que se pague menos, sino que se haga según las ventas. Creo que es la única forma de balancear las cuentas en un contexto de congelación subvenciones y de ingresos por televisión', dice Alcaide.

El camino ya ha sido andado en la NBA o por los clubes de rugby de Reino Unido, donde se han fijado topes en los sueldos y las entidades fichan en función de su facturación. Los grandes siguen teniendo ventaja, pero menos que en el mundo del balompié.

El negocio del fútbol mueve 4.000 millones y más de 60.000 empleos en España, según José Aguilar, socio de la citada Football & Sport. Los ingresos medios de los clubes crecen a una media del 24% anual, mientras los gastos lo hacen al 32%. De esta abultada partida, 60 de cada 100 euros se van en sueldos.

La pregunta es si el Mundial hará saltar por los aires un mercado en vías de moderación desde 2002 o, por el contrario, los clubes seguirán eliminando ceros de los cheques de sus estrellas. Entre los expertos consultados, son mayoría los que se apuntan a la segunda opción debido a que las deudas atenazan a chequeras que echaban humo entre 1999 y 2001.

'Los días posteriores al Mundial van a ser muy calientes en fichajes y Milan, Real Madrid y los grandes clubes británicos harán de locomotora. Sin embargo, habrá escasos traspasos de gran volumen', opina José Antonio Martín Petón, representante de jugadores durante nueve años y actual consejero delegado de Bahía Internacional, firma que representa a Fernando Torres.

Bajo el punto de vista del ex futbolista Pedro de Felipe, 'cada jugador vale lo que alguien esté dispuesto a pagar por él. Aunque veo utópico un acuerdo entre clubes para limitar las ofertas, tampoco creo que el Mundial vuelva loco al mercado'. De Felipe jugó en el Real Madrid y está vinculado, como agente, a los entrenadores Camacho y Del Bosque. Su voz es la de la experiencia y cita al holandés Robben, el argentino Messi y los españoles Cesc Fábregas y Fernando Torres como figuras reforzadas tras sólo un par de partidos en Alemania.

Las estrellas viven en una burbuja y aunque saben que suscitan interés apenas reciben impactos. 'Yo no permitiría que molestaran a uno de mis jugadores durante un Mundial', afirma Petón. Este experto apunta que en breve se conocerán hasta cuatro fichajes de entidad con nombre de goleador.

A primeros de junio el Chelsea compró al ucraniano Shevchenko por 50 millones. En Italia se da como sustituto a Torres. Y esto es el principio. Florentino Pérez ha desaparecido del fútbol, pero el término galáctico, que acuñó para el fichaje de renombre, permanece aunque sea en época de rebajas.

'Llevo tres años escuchando que va a bajar el precio de la vivienda y éste no hace más que subir. En el caso de los deportistas sucede lo mismo', cuenta Álvaro Vilá, experto en patrocinio deportivo de la firma IMG. 'Pocos eventos como un Mundial marcan tan claramente devaluaciones y apreciaciones de figuras', añade Vila, escéptico sobre los techos salariales a las estrellas, refiriéndose tanto a la ficha de los jugadores como a los emolumentos que perciben como iconos publicitarios.