Fusión

Leyes europeas para atraer OPV a Wall Street

La Bolsa de Nueva York ve en su fusión con Euronext una salida para cortar la huida de empresas foráneas

El poder de seducción de la New York Stock Exchange (NYSE) para que las empresas extranjeras coticen en su mercado es cada vez menor. El último ejemplo ha sido el protagonizado por el Bank of China. La entidad financiera ha elegido una plaza menor como Hong Kong para hacer su debut bursátil en detrimento de Wall Street. Precisamente, las reticencias de las empresas foráneas a cotizar en EE UU es uno de los motivos que han llevado a NYSE a plantear la fusión con Euronext, como reconocieron fuentes de esta compañía a Cinco Días.

El origen del recelo a pisar Wall Street se remonta a 2002. Tras escándalos como Enron y Worldcom se aprobó la ley Sarbanes-Oxley que eleva los costes y las exigencias de transparencia para las empresas que deseen cotizar en EE UU. Pese a los atractivos de Wall Street como la mayor plaza financiera del mundo, el efecto disuasorio de esta ley no se hizo esperar. Si en 2000, último año en el que una empresa española salió a Bolsa en NYSE (Telefónica Móviles), el 68% de las OPV de este mercado fueron protagonizados por empresas foráneas, en 2005 éstas sólo fueron el 8,6% de los estrenos.

La huida de compañías a otros mercados con una legislación más laxa ha puesto en alerta a NYSE ya que el 30,5% de sus ventas proceden de las tarifas que cobra por los estrenos bursátiles. Así lo reconocía en el folleto de su propia OPV: 'Las empresas podrían elegir otros mercados sin realizar una segunda OPV en EE UU debido a la percepción de que los requerimientos regulatorios aquí son demasiado extensos y costosos. Si no podemos atraer a estas empresas nuestros resultados podrías resentirse'.

La unión de las Bolsas permitirá captar dinero en EE UU sin cumplir la ley Sarbanes-Oxley

La solución a este problema puede tenerla la fusión de NYSE con Euronext. Será una unión a nivel accionarial pero la estructura holding de la empresa resultante permitirá que cada mercado siga regulado por la legislación local. Es decir, aquellas compañías que quieran captar financiación en EE UU lo podrán hacer a través de NYSE Euronext Europe, sin tener que cumplir con los requisitos de la Sarbanes-Oxley. La interconexión de las dos plataformas permitirá a los intermediarios de EE UU tener acceso directo a aquellas compañías cotizadas en la filial europea.

'La fusión entre las Bolsas planteará retos importantes y los reguladores tendremos que actuar de forma más coordinada', recocía Chris Cox, presidente de la Securities Exchange Commission (SEC), durante su intervención la pasada semana en la reunión anual de periodistas económicos en Nueva York. Desde Wall Street creen que el proceso de concentración entre las Bolsas no ha hecho más que empezar. 'Estamos muy centrados en la fusión con Euronext. Sin embargo, estamos convencidos de que la consolidación continuará y nosotros vamos a estar ahí', explicaba Noreen Culhane, vicepresidente ejecutiva de NYSE, durante un reciente encuentro con periodistas extranjeros. Culhane señaló que seguían 'muy de cerca' los procesos de OPV de las Bolsas en España e Italia.

Cotizar en EE UU es mejor, según NYSE

Los responsables de la New York Stock Exchange (NYSE) aseguran que a las empresas extrajeras les merece la pena cotizar en Wall Street a pesar de los costes burocráticos y económicos que conlleva cumplir con la legislación estadounidense. Para sostener esta afirmación se basan en un estudio realizado por las universidades de Ohio y Toronto según el cual las compañías extranjeras cross-listed, es decir, aquellas que además de cotizar en su mercado de origen lo hacen en EE UU, gozan de una prima en sus acciones con respecto a las que no dan el salto al otro lado del Atlántico.

Esta investigación, que compara la valoración de casi 10.000 compañías extranjeras de 48 países entre 1997 y 2004, apunta que la prima media para las firmas cross-listed es del 13,9% con respecto a aquellas que no lo son, elevándose hasta el 31,2% para las compañías cotizadas en los principales mercados estadounidenses. 'El estudio demuestra que los inversores globales sienten más confianza cuando una empresa está dispuesta a aceptar las leyes de EE UU y eso termina reflejándose en el precio de las acciones', comenta Noree Culhane, vicepresidenta ejecutiva de NYSE.