Telefonía

La CE suaviza la norma sobre el 'roaming', pero perjudica a las operadoras españolas

La Comisión Europea, ante las críticas de los reguladores nacionales del sector de las telecomunicaciones, se ha visto obligada a retocar su proyecto de reglamento para abaratar las tarifas del roaming en la telefonía móvil. Los ajustes amenazan con mermar aún más los beneficios de las operadoras de países receptores de turistas, como España.

Bruselas, según indicaron ayer fuentes del departamento de Sociedad de la Información, renuncia a la propuesta original de exigir que las tarifas mayoristas del roaming (las que cargan unos operadores a otros por utilizar su red) se ajusten a los costes del servicio en cada país.

La Comisión Europea, tras las críticas expresadas por los reguladores nacionales del sector, optará por calcular cada 18 meses la media europea del coste de ese servicio a nivel nacional. Y permitirá que los operadores multipliquen por dos esas tarifas cuando el usuario que se encuentra de visita en otro país hace una llamada local, por ejemplo, para reservar mesa en un restaurante. Y por tres, cuando haga una llamada internacional, que habitualmente suele ser a su país de origen.

Las tarifas al por menor, que son las que soporta el cliente en su factura mensual, se compondrán del precio mayorista más un 30% de beneficio como máximo por parte de la operadora que alquila la red. Ese tope también supone un cambio respecto a la propuesta original.

Bruselas quería que los operadores aplicasen siempre las mismas tarifas en las llamadas internacionales con independencia del punto de la Unión Europea donde se iniciase la llamada. Eso hubiera obligado a que un turista alemán que utilizase su móvil en España para llamar a su país de origen pagara la misma tarifa que si hubiera llamado desde Alemania a España.

Los expertos comunitarios reconocen ahora que ese sistema tarifario no hubiera supuesto prácticamente ningún ahorro para el consumidor. Por el contrario, aseguran que el tope máximo en los beneficios del operador del país visitado permitirá rebajas de hasta el 80% en las tarifas del roaming o itinerancia internacional.

El cambio, según destacaron ayer los analistas del sector, citados por la agencia Reuters, reducirá notablemente el margen de beneficio de las operadoras de los países del sur de Europa, mientras que abaratará los costes de las compañías de los países de origen de los millones de turistas que en cada periodo vacacional se desplazan hacia España, Portugal, Francia, Italia o Grecia.

En España, las principales perjudicadas pueden ser Telefónica y Amena, mientras que, según los expertos, Vodafone puede esquivar parte del impacto del reglamento gracias a su integración en una red paneuropea. La Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones ya fue el único regulador de los 25 que se opuso al establecimiento de precios máximos en el precio mayorista y abogó por regular únicamente las tarifas minoristas.

Bruselas no oculta que las nuevas propuestas obligarán a varias operadoras a ajustar sus precios. Pero asegura que la reducción de ingresos sólo afectar a las compañías que en estos momentos están obteniendo unos beneficios descomunales gracias al roaming. La CE incluso sospecha que algunas de esas operadoras están aprovechando los ingresos derivados del turismo para ofrecer tarifas más baratas a sus clientes locales.

Los retoques al texto han mantenido la prohibición de todos los recargos por recibir llamadas en el extranjero.

Reding tiene mucha prisa

El departamento de la comisaria europea de Sociedad de la Información, Viviane Reding, atribuye los cambios en el proyecto de reglamento sobre roaming al esfuerzo que hubiera supuesto para los reguladores nacionales calcular el coste real del servicio mayorista que unas operadoras se ofrecen a otras cuando se alquilan sus redes. Los especialistas creen que ese cálculo hubiera retrasado tres años la aprobación del texto.

Demasiado tiempo para una iniciativa que Bruselas se esfuerza por presentar como prueba de que la UE reporta beneficios tangibles al ciudadano de a pie, y no sólo a las multinacionales. Reding confía en que los cambios faciliten la aprobación de la norma por parte de los 25 países de la UE y del Parlamento europeo. Y espera que el Reglamento entre en vigor en 2007.

La CE, sin embargo, ni siquiera ha rematado aún el texto. Y todavía sopesa la posibilidad de regular o no los precios de los mensajes SMS.