Josep Santacreu

'La Ley de Dependencia no implica al sector privado'

Cree que la Ley de Dependencia, actualmente en tramitación, no dará suficiente cancha a las aseguradoras privadas. El máximo ejecutivo de DKV en el país desde hace nueve años también ve difícil que España se convierta en un destino de turismo sanitario

El futuro del ramo de salud pasa por las colaboraciones público-privadas. Así lo percibe Josep Santacreu, consejero delegado de DKV en España. El ejecutivo de la compañía germana también apuesta porque se dé libertad de elección a las plantillas de las compañías a la hora de elegir su cobertura sanitaria.

El año pasado lanzaron DKV residentes. ¿En qué se diferencia un producto para extranjeros de otro para nacionales?

El cliente comunitario viene a vivir a España en una fase avanzada de su vida. Se trata principalmente de jubilados. Los productos para extranjeros deben ofrecer toda la operativa en varias lenguas. Incluso hay que ofrecer médicos que hablen idiomas.

¿Son los clientes foráneos fieles a la compañía de su país de origen?

En DKV contamos con la ventaja de ser un grupo europeo con una fuerte presencia pero, aunque la marca ayuda, hay que adaptar el producto. Lo que hace la industria del seguro depende mucho del marco legal que fijan las autoridades de cada país. Los extranjeros están acostumbrados a servicios muy diversos y nosotros debemos adaptarnos. Luego está la acción comercial. Los residentes siguen una dinámica de consumo propia.

¿Tiene España potencial de turismo sanitario?

Las personas prefieren resolver sus problemas de salud cerca de casa y para convertirse en un destino de turismo sanitario hay que disponer de una masa crítica de usuarios. Esto se puede lograr a través de centros de excelencia, como ocurre en EE UU. Aunque tiene una buena sanidad, es difícil que España se diferencie de Europa. Otra vía para ser un destino de turismo sanitario es si se produce un colapso del sistema sanitario en países de nuestro entorno. La cuestión de precios es difícil de plantear, aunque ahí España sí podría ser competitiva. Aún así, si el extranjero cuenta con un seguro que le cubra la asistencia en su país, es difícil que viaje a otro para curarse.

Buena parte del negocio de salud proviene de acuerdos con cuadros de la Administración y grandes empresas. ¿Cuidan igual a pymes y autónomos?

Yo creo que sí. Cada compañía configura su cartera como mejor cree. En nuestro caso tenemos una presencia fuerte entre familias y autónomos. Mi ideal sería que las compañías financiaran la cobertura sanitaria y que fuesen los empleados quienes escogiesen su póliza. Ahora un decisor elige en nombre de toda la plantilla. Por eso predomina el factor precio sobre lo demás y eso no es adecuado. La vía de futuro no pasa por reducir las primas, sino por mejorar los servicios.

Habla usted de futuro. ¿Hacia dónde se dirigen los planes de salud?

Hacia nuevas fórmulas de colaboración público-privadas. La salud debe ser un derecho pero, para que ese derecho sea eficiente, la Administración debe colaborar con las aseguradoras privadas. Así surgen fórmulas como las concesiones administrativas donde el capital privado asume el riesgo de desarrollar infraestructuras públicas.

¿Cómo percibe la futura Ley de Dependencia?

Probablemente se desaproveche la oportunidad de inicio para implicar al sector privado. El seguro de dependencia va más allá del ahorro. Es un producto de riesgo. Sólo una proporción pequeña de los mayores de 65 años son dependientes. Por eso, en una situación como la actual donde falta claridad, los incentivos fiscales no bastan para que la gente se cubra para la dependencia.