Motor

La huelga del metal pone en aprietos a PSA en Vigo

Los paros derivados de la falta de acuerdo en la negociación de los convenios colectivos están poniendo en dificultades a la industria de la automoción en España. La última compañía en sufrir los estragos de las reivindicaciones de los trabajadores ha sido la francesa PSA.

La planta viguesa del primer grupo automovilístico francés reconoció ayer que la huelga de 22.000 trabajadores del sector del metal en la provincia de Pontevedra, que pretenden así presionar para alcanzar un acuerdo en el nuevo convenio colectivo, ha provocado 'importantes alteraciones' en la producción de la planta viguesa y de algunas de sus empresas proveedoras. La compañía no quiso ayer cuantificar el número de coches que se han dejado de producir.

PSA se suma así a la lista de plantas de ensamblaje de vehículos afectadas por las reivindicaciones de los trabajadores. Y eso, a pesar de que la fábrica goza de una salud envidiable en España y que sus trabajadores y los de la mayor parte de la industria auxiliar que nutre a sus cadenas de montaje cuentan con un convenio propio.

La última factoría en sufrir los efectos de paros y protestas, hasta ahora, había sido la planta Navarra de Volkswagen, que ha visto peligrar su existencia en las últimas semanas debido a la falta de acuerdo en el nuevo convenio colectivo y por los paros llevados a cabo por la plantilla, que han motivado que la compañía dejara de producir más de 1.000 coches al día (Más información en la página 15).

Ahora, la factoría viguesa de PSA Peugeot Citroën se ha convertido en uno de los objetivos de los manifestantes del sector del metal. El jueves y el viernes pasado, miles de personas bloquearon la entrada a la planta durante el cambio de turno de tarde. Ayer, alrededor de 10.000 trabajadores del sector del metal, según fuentes de la Policía Local, se manifestaron por las calles de Vigo provocando cortes de tráfico e incidentes con las fuerzas del orden, en la que constituye la cuarta jornada de huelga en el sector en la provincia de Pontevedra.

Y la situación podría empeorar si no hay un acuerdo a corto plazo. Los sindicatos entregaron ayer a la Xunta en Vigo la convocatoria de huelga general para todo el sector, a partir del día 11 de mayo, con lo que estarían llamados a participar en el paro indefinido todos los trabajadores de talleres de coches, industria auxiliar metalúrgica, astilleros, instaladores o fontaneros. La convocatoria incluye a los empleados de PSA, a pesar de que tienen convenio propio. Ayer, patronal y empleados retomaron las negociaciones.

Los empresarios, en cualquier caso, han denunciado el uso de la violencia y de actos vandálicos por parte de algunos grupos, y pusieron como condición el fin de estas manifestaciones para retomar las conversaciones con los sindicatos. Sin embargo, los representantes de los trabajadores, incidieron en que salir a la calle a manifestarse 'es la forma que tienen de mostrar su descontento'.

Sensatez y respeto

El grupo francés explicó en su nota a los medios que el tejido industrial gallego debe construirse con 'sensatez y respeto', y advierten de que si se actúa de otra forma, se daña de forma 'irreparable' la imagen de la industria gallega y se comprometen el clima social necesario para un buen desarrollo de la actividad económica, así como la atracción de futuras inversiones en la provincia.

La merma de producción a causa de conflictos ajenos no es algo infrecuente en la industria. En 2004, Seat, dejó de fabricar unos 5.000 coches por los conflictos laborales y huelgas de algunos de sus proveedores.

Las gasolineras preparan movilizaciones

El alza del precio del petróleo provocan conflictos. El último sector en sufrirlo puede ser el de las estaciones de servicio. Unas 4.000 gasolineras afiliadas a la Confederación Española de Estaciones de Servicio, la mitad de las que hay en España, prevén cerrar sus centros el próximo día 25, según una información de El Periódico de Catalunya.

Las gasolineras aseguran que las petroleras no dejan libertad de precios a las estaciones, pese a que así lo establece el Tribunal de Defensa de la Competencia.

Fuentes del sector afirman que el verdadero motivo de la protesta es que los propietarios y gestores de gasolineras reclaman poder vender tabaco, lo que tienen prohibido desde el 1 de enero, así como bebidas alcohólicas. Sólo la pérdida del tabaco supone entre 80 y 100 millones menos de facturación.