Saverio Banchini

'El transporte contamina más que las cementeras'

Ingeniero de caminos, de 61 años y origen suizo, estuvo dos décadas dirigiendo filiales del grupo en Brasil y Colombia y lleva diez años al frente de la tercera cementera de España. A su juicio, el problema de mayor urgencia es el medioambiental

La cementera suiza Holcim, segunda en el ranking mundial por producción, mantiene su feudo de tercera del sector en España, tras la mexicana Cemex y Portland Valderrivas (filial de FCC). Con fuerte presencia en Andalucía, de donde procede el 56% de su facturación, el año pasado ganó un 25% más. Saverio Banchini, consejero delegado en España, no descarta compras aunque la de Uniland no está en la agenda. Pero lo que más le preocupa es el Protocolo de Kioto. Cree necesario ajustar la asignación de derechos de emisiones de CO2 y defiende que las cementeras contaminan menos que los sectores de transportes y el agrícola.

¿El año 2005 ha sido mejor que el ejercicio anterior?

Facturamos en España 651,6 millones de euros, un 12% más, mientras el beneficio antes de impuestos fue de 146,8 millones, un 25% más, gracias a nuestras actividades en cemento, áridos, hormigón y mortero. Aunque el consumo de cemento aumentó en torno a un 5%, por territorios, ha sido desigual. Pero el ciclo llega a un agotamiento, sin querer ser pesimista, porque creo que 2006 va a ser aún un buen año.

¿Puede haber un susto en 2007 o será un enfriamiento leve?

Viene con una inercia muy fuerte. Confío en que no haya un susto y sea algo paulatino.

Las cementeras subieron precios el año pasado como arma contra este posible decaimiento y por el coste energético. ¿Cuánto subió Holcim?

Más que un arma ha sido una necesidad. En los últimos años el precio del cemento ha crecido por debajo del IPC. En los últimos dos ha habido mucha presión, desde los costes laborales al del CO2, que no sabemos aún qué impacto ni qué coste va a tener. Hemos intentado evitar el aumento de precios durante tiempo pero hemos tenido que hacerlo al final del ciclo. El año pasado hubo una subida media de 67 a 76 euros, precio por tonelada lo que supone un 13%.

Uniland está en venta, ¿a Holcim le interesa?

Analizamos todo, y hemos mirado Uniland. Pero no podríamos hacer una oferta apetecible frente a otros que están más interesados. Además, está un poco fuera de nuestro mercado, aunque gran parte de él está en la costa. Pero no es una oportunidad real.

¿Y ahora ve alguna oportunidad real en el mercado?

En este momento, no. La hemos tenido y la hemos aprovechado, como cuando compramos Cementos Hispania en 2003 al grupo Dyckerhoff por 190 millones. Cuando hay algo interesante, nos movemos. Ahora, a futuro esperamos que surjan oportunidades. Holcim es un grupo internacional flexible que está creciendo fuerte, con especial incidencia en China y en India, donde ha comprado el 15% de la tercera cementera, Gujarat Ambuja Cements.

Holcim está por detrás de Portland Valderrivas, con una cuota del 12%. ¿Aspiran a superarle?

No es cuestión de ser primero o segundo, sino de que somos un grupo con presencia en 70 países. La importancia de ser primero o segundo es relativa.

¿Quién es más agresivo en el mercado, Cemex o Valderrivas?

Estamos en un mercado en el que cada uno tiene su parte de clientes pero naturalmente reaccionas si alguien te toca esos clientes. Pero no hablaría de agresividad, sino de fuerzas del mercado. La agresividad gratuita de poco sirve.

En general, ¿es más fuerte la competencia ahora que antes?

Ahora la importación ha aumentado porque las empresas establecidas no han podido aumentar la producción con más instalaciones. En una situación de fuerte demanda, hay una componente especulativa de gente que está aprovechando el momento.

¿Se refiere a que tiran precios?

Quien está establecido, no. Posiblemente se da por parte de grupos pequeños que quieren entrar en el mercado.

En cuanto al Protocolo de Kioto, parece que Holcim no está muy contenta con las asignaciones de emisiones de CO2 que le han tocado.

Venimos trabajando desde hace tiempo en ello. Kioto es muy necesario pero la forma en que se han establecido los objetivos y el tiempo para decidirlo sin considerar el impacto económico, creo que ahí se ha ido con demasiado entusiasmo. Ya hemos advertido que si no se pone en práctica de una forma más realista, Kioto se puede poner en entredicho. Hoy claramente se ve la necesidad de hacer ajustes en las cuotas porque si no nos vamos a unas deslocalizaciones importantes. Existen también agravios comparativos. Si tienes una importación de cemento que no está gravada con el CO2, algo no funciona. Y otros dos puntos importantes. No se ha reconocido el esfuerzo hecho a priori por algunas cementeras y otras compañías y se ha premiado a los que no han hecho nada. Ahí sí hemos salido perjudicados. Y lo hemos transmitido al Ministerio de Medio Ambiente. En España, sólo hay un 2% de sustitución de combustibles por otros menos contaminantes y en Holcim estamos en el 17%, que es la media europea. Aunque hay otros países que están casi en el 40%.

¿Les molesta tener peor imagen que otros sectores en aspectos medioambientales?

Estamos orgullosos de estar haciendo todos los esfuerzos necesarios. Pero somos conscientes de que el propio proceso de producción implica emisiones y estamos buscando minimizar el impacto. Es inútil hacerlo bonito. Aunque la contaminación del sector de transportes o el agrícola es muchísimo mayor que la de las cementeras y remite al inventario de emisiones de CO2 de 2003 del ministerio. Y hay sectores que no están dentro de la directiva.