Previsiones semestrales

Bruselas eleva la previsión de crecimiento pese al alza del crudo

La zona euro, según las previsiones semestrales de la Comisión Europea publicadas ayer, alcanzará durante 2006 su escaso potencial de crecimiento (2,1%) a pesar de la escalada del precio del petróleo. Bruselas cree que los precios energéticos tampoco provocarán graves tensiones inflacionistas.

Ni la imparable escalada del precio del petróleo ni los vaivenes geoestratégicos que afectan a los mercados energéticos (en Irán, Bolivia, Rusia o Nigeria) han amedrentado al comisario europeo de Asuntos Económicos. Joaquín Almunia presentó ayer sus previsiones semestrales de primavera con la confianza casi absoluta en que, a pesar de la inestabilidad en la escena internacional, 'tanto la UE como la zona euro tendrán un crecimiento claramente más fuerte durante este año'.

El optimismo del organismo comunitario se basa en un esperado repunte de la inversión y, en menor medida, del consumo privado. Los indicadores de confianza de la CE corroboran esta esperanza y parece que tanto los consumidores como los empresarios han descontado la variable del barril de crudo de su percepción del futuro.

Con esa premisa entre optimista, ingenua e inconsciente como punto de partida, los pronósticos de Almunia añaden dos décimas al crecimiento esperado para este año en la zona euro (hasta el 2,1%) y la UE (hasta 2,3%), después de que en 2005 sólo se alcanzase, respectivamente, 1,3% y 1,6%.

El sector privado será el principal motor de esta aceleración, con un crecimiento de la inversión en bienes de equipo que superará el 5%. El consumo privado, según la CE, será mucho más cauto, porque la mejora de la situación económica aún no se ha visto reflejada en el mercado laboral.

Estabilidad de precios

La recuperación económica no pondrá en peligro la estabilidad de precios, según la CE. Bruselas prevé una inflación del 2,2% tanto en la UE como en la zona euro, no muy lejos del 2% que se ha marcado como límite el BCE.

La otra clave de las previsiones para este año es la recuperación de Alemania, cuyo crecimiento casi se doblará en 2006 (1,7% frente al 0,9% del año pasado). Bruselas calcula que el consumo privado en ese país se acelerará durante este año, porque los ciudadanos querrán adelantarse a la reforma del IVA puesta en marcha por el Gobierno de Angela Merkel (que subirá los tipos de imposición tres puntos). Ese efecto repercutirá en 2007, cuando se prevé una desaceleración.

Por otra parte, el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, pidió ayer a los jefes de los bancos centrales de los países industrializados que apuesten fuerte por el control de la inflación.

Almunia atisba 'nubarrones' en España

Las previsiones de primavera de la Comisión Europea, en relación con las de hace seis meses, rebajan una décima, hasta el 3,1%, el crecimiento para España durante 2006, y aumentan en tres décimas (hasta el 3,6%) las de inflación durante el mismo ejercicio.

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, reconoce que las cifras de España pueden resultar 'envidiables' en una región como la zona euro, donde el crecimiento medio se situará este año en el 2,1% (frente al 3,2% previsto en EE UU o el 2,8% en Japón) y donde las principales economías continúan paradas o al ralentí (1,7% de crecimiento previsto en Alemania; 1,9% en Francia; y 1,3% en Italia).

Aún así, Almunia advirtió ayer en rueda de prensa que a España le esperan 'nubarrones en el horizonte' porque 'su patrón de crecimiento se basa en el consumo interior, el endeudamiento de las familias y el sector de la construcción'.

Bruselas vuelve a presagiar, como ha hecho durante los dos últimos años, 'un freno en la inversión en vivienda', como consecuencia del endurecimiento de la política monetaria. La CE calcula que el año que viene los tipos de interés, por primera vez en mucho tiempo, volverán a ser positivos en España.

El documento semestral de la Comisión Europea alerta, además, sobre 'el continuo deterioro de la posición competitiva de la economía española, asociada a una elevada y persistente inflación y a un diferencial en el crecimiento de la productividad con la zona euro'. Bruselas denuncia, en concreto, la falta de competencia en el sector servicios y en áreas como la energía.

Los desequilibrios de la balanza exterior son otra de las preocupaciones, con un déficit comercial previsto del 9% del PIB.

La creación de empleo sigue estancada

La Comisión Europea revisó ayer a la baja sus previsiones de creación de empleo en la Unión Europea a pesar de que espera un mayor crecimiento de la economía. Aunque se augura la creación de 1,2 millones de puestos de trabajo en la zona euro durante 2006, la tasa de paro sólo descenderá hasta el 8,4% (dos décimas menos que el año pasado).

Bruselas achaca el escaso impacto de la recuperación económica en el mercado laboral al hecho de que no se produjeran grandes reducciones de plantillas durante la ralentización de 2001-2003. La CE reconoce, no obstante, que la creciente importancia del trabajo temporal o a tiempo parcial también limita la creación de puestos de trabajo a tiempo completo.

El crecimiento de los costes laborales, mientras tanto, continúa desacelerándose (un 0,9% en la zona euro y 1,2% en la UE), aunque en los países con elevada inflación como España se mantiene por encima del 3%.

Pero la entrada en el mercado de nuevos trabajadores, con salarios mucho más bajos, compensa parcialmente, según la Comisión Europea, esa presión inflacionista. Bruselas cree, de hecho, que en España se producirá un estancamiento de los salarios en términos reales. Aún así, los costes laborales para las empresas españolas aumentarán en relación con la media de la zona euro como consecuencia del diferencia de productividad.