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CincoSentidos

Consenso para castigar por lo penal al conductor temerario

La DGT insiste en endurecer las sanciones por beber alcohol y el exceso de velocidad

El causante tipo: un varón de 18 años, con el carnet de conducir recién sacado y con un vehículo potente. La causa: exceso de velocidad mezclado con una distracción o con consumo excesivo de alcohol. El agravante para la víctima: no llevar cinturón de seguridad. La consecuencia: 3.329 muertos al año, 108 en la última operación de Semana Santa. El 48% de ellos ni siquiera llevaba cinturón, cuando según datos que maneja la Dirección General de Tráfico (DGT), el 97% de la gente que viaja en carretera lo lleva puesto. España, aunque mejorando muy poco a poco, sigue estando por encima de la media europea de muertes en accidentes de tráfico.

Las últimas cifras de siniestralidad han reforzado el consenso de los expertos sobre la necesidad de endurecer las sanciones a los conductores temerarios y castigar las infracciones graves por la vía de lo penal, sobre todo en casos de consumo de alcohol, exceso de velocidad y conducción sin carné. Precisamente tres de las razones que explican en gran parte los accidentes producidos esta Semana Santa.

La DGT ya propuso a la Comisión del Congreso de Seguridad Vial aplicar sanciones penales a estas conductas el pasado mes de febrero. Desde entonces, han pasado por la Cámara Baja, entre otros, el director general de Tráfico, las asociaciones de víctimas de accidentes, el defensor del pueblo, los clubes de automovilismo y diversos magistrados del Supremo. Todos ellos están de acuerdo 'en que la respuesta del Código Penal a las infracciones graves de tráfico es insuficiente', según señala el presidente de esta comisión, el diputado Jordi Jané (CiU). Jané cree que la labor de la Comisión 'impulsará al Gobierno a reformar' la ley. Todo esto, a dos meses de la implantación del carnet por puntos.

La mitad de los 108 muertos en Semana Santa no llevaba puesto el cinturón de seguridad

El diputado es partidario de que la Administración se concentre en mejorar las listas de los puntos negros de siniestralidad y coloque allí radares disuasorios y 'siempre previamente anunciados'. La alternativa a la disuasión es obligar a respetar las leyes en todo momento, ocultando los detectores, posibilidad que defiende el subdirector adjunto de Circulación de la DGT, Federico Fernández. 'El que respeta la norma no tiene problemas', sostiene. El responsable de Tráfico descarta un afán recaudatorio en el trabajo de su Dirección: 'en Holanda, uno de los países europeos con menos accidentes, hay seis veces más denuncias'.

La campaña de publicidad de la DGT para Semana Santa anunciaba a los conductores que habría 100 muertos. Aunque se ha quedado corta, en realidad se trata de la misma cifra de un día cualquiera del año: 10 fallecidos cada veinticuatro horas. El presidente de la comisión de Seguridad Vial del Congreso denuncia que si eso ocurriera con el tráfico aéreo, 'la gente estaría aterrorizada'. Tanto Jané como Fernández reconocen que la educación vial es insuficiente y coinciden en que la gente tiene que cambiar de mentalidad. 'Tiene que estar mal visto llevar exceso de velocidad', insiste Fernández.

A pesar de todo, lo cierto es que desde 1991 el ratio fallecidos/vehículos-kilómetro recorrido ha disminuido un 62%, siempre con tendencia descendente. Por eso Fernández está convencido de que el número de accidentes anuales por millón de vehículos (128) puede reducirse todavía más, hasta alcanzar la media europea (103). Sólo superan el porcentaje español Grecia, Portugal y los países del Este.

El tráfico no depende sólo de la DGT; desde el Ministerio de Fomento hasta los ayuntamientos, muchas instituciones vigilan el buen estado de las carreteras y la señalización. Las asociaciones de automovilistas reclaman, entre otras medidas, que mejoren las infraestructuras. Federico Fernández reconoce que 'debe existir una figura que aglutine los esfuerzos en una determinada línea'.

Un informe de la patronal de aseguradoras, Unespa, basado en datos de 2004, refleja que los accidentes provocados por varones son, como mínimo, un 20% más graves que los provocados por mujeres en cualquier tramo de edad. Los hombres menores de 25 años están por encima de la media de gravedad, y a partir de los 55 años vuelve a elevarse en ambos sexos. El informe no da valores absolutos de accidentes producidos, simplemente evalúa su gravedad.

Las aseguradoras españolas pagaron en 2004 unos 3.500 millones de euros al aproximadamente medio millón de víctimas, entre fallecidos, heridos y lesionados, de accidentes de tráfico. La DGT calcula en un millón de euros el coste social de cada muerto.

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