Estatuto

El Estatuto catalán supera el rubicón del Congreso, pese al rechazo de PP y ERC

La reforma del Estatuto catalán espera ahora el trámite del Senado tras superar ayer con éxito el rubicón del Congreso en una votación que unió al PP y a Esquerra Republicana en el rechazo al texto finalmente aprobado. El líder de la oposición, Mariano Rajoy, volvió a endurecer su discurso, días después de dar una tregua al Gobierno tras la reunión que mantuvo con José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa el martes, centrada en el alto el fuego de ETA.

El pleno de ayer fue seguido desde la tribuna de invitados por el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, y buena parte de su Gobierno, junto a los principales líderes políticos catalanes. Todos pudieron comprobar como el PP no ha renunciado a erosionar a Zapatero a cuenta del debate territorial y también como Esquerra Republicana, desde el otro extremo del arco parlamentario, continúa rechazando el Estatuto con argumentos opuestos. Mariano Rajoy afirmó ayer que la reforma significa 'el principio del fin del Estado' tal y como se diseñó en la Constitución de 1978, mientras que el secretario general de ERC, Joan Puigcercós, defendió su rechazo con el argumento de que 'es un buen Estatuto para España, pero malo para Cataluña'. El primero no dejó ninguna puerta abierta para sumarse al acuerdo en el Senado o en el referéndum pendiente. El segundo, sí. Y puso tres condiciones al Gobierno que pasan por la introducción de correcciones en el capítulo de financiación y en el de infraestructuras, incluida la cesión del aeropuerto barcelonés de El Prat.

En los planes del Gobierno no entra modificar el Estatuto en el Senado, pues ello impediría celebrar la consulta el 18 de junio, como es su intención. En cambio, para empujar a ERC hacia la abstención en la Cámara Alta y hacia un sí crítico en el referéndum, negocia la transferencia a la Generalitat de la gestión de los aeropuertos de interés general mediante un proyecto de ley cuya tramitación será ajena al Estatuto. Se trata de un capítulo que ya estaba pactado con ERC antes de que Zapatero y el líder de CiU, Artur Mas, concertaran en La Moncloa un respaldo global al Estatuto. Como consecuencia de esta foto, el pacto saltó por los aires.

El presidente del Gobierno expresó ayer su satisfacción por la aprobación del Estatuto en el Congreso y afirmó que los objetivos se han cumplido 'con creces'. Zapatero mantuvo una reunión con Pasqual Maragall en la que ambos repasaron los preparativos para la campaña del referéndum y aparentaron una identidad de criterio sobre la reforma estatutaria, necesaria en todo caso para transitar en armonía durante unos meses que van a resultar decisivos para coronar con éxito el proceso. Maragall resaltó ayer el 'esfuerzo' de Zapatero para hacer posible el nuevo Estatuto. El presidente se fotografió en actitud relajada en los pasillos del Congreso con los principales líderes catalanes, incluido Maragall.

ERC abre la puerta a un pacto que facilite la abstención en el Senado y el sí en el referéndum

La votación, que fue nominal a solicitud del PP, arrojó 189 síes, 154 noes (PP, ERC y Eusko Alkartasuna) y dos abstenciones, las de la Chunta Aragonesista y Nafarroa. Antes de que el presidente del Congreso, Manuel Marín, iniciara este trámite, se escucharon duros cruces de acusaciones entre el líder del PP, Mariano Rajoy, y el portavoz parlamentario del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Vileza y 'catalanofobia'

Rajoy afirmó que con este Estatuto el Gobierno 'va a dejar una auténtica bomba de relojería que puede estallar mañana o en cualquier momento'. Además, consideró una 'vileza' acusar al PP de sufrir 'catalanofobia' por rechazar la reforma estatutaria. Rubalcaba le respondió que 'no va a poder parar el tren' del desarrollo autonómico y le pronosticó que, 'o rectifica' su discurso, o 'el tren le pasará por encima'.

El portavoz del PSOE acentuó la incoherencia en la que, a su juicio, incurre el PP al presentarse como un partido integrador cuando, en realidad, ha renunciado a tener un papel relevante en Cataluña y el País Vasco.

Rajoy exige 'lealtad' en el proceso de paz

El alto el fuego de ETA y sus efectos sobre el discurso del PP sobrevolaron ayer durante el debate del Estatuto catalán, aunque ninguna fuerza política lo convirtió en el centro de sus mensajes. No obstante, el líder del PP, Mariano Rajoy, recordó al presidente del Gobierno la entrevista que ambos mantuvieron el pasado martes en La Moncloa, en la que acordaron caminar juntos en el proceso de paz. Rajoy aprovechó su turno de réplica para pedir a Zapatero lealtad, ya que no le transmitió el cambio de criterio de la Fiscalía respecto al encarcelamiento del portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi. En un principio, pidió para éste último prisión incondicional y, con posterioridad, solicitó a la Audiencia Nacional que se le permitiera eludir la cárcel mediante un aumento de 100.000 euros sobre la fianza prevista. Ayer tarde aún no había abandonado la prisión de Soto del Real.

El secretario general de Esquerra Republicana, Joan Puigcercós, también sacó a colación el alto el fuego. Se preguntó en alto qué hubiera pasado si ETA hubiese realizado su anuncio antes de que el pasado 2 de noviembre el Estatuto iniciara su tramitación en el Congreso de los Diputados. En su opinión, seguramente 'hubiéramos trabajado en otras condiciones, porque a nadie se le escapa que el clima ha cambiado, y mucho'.