Inmobiliario

Un polémico rascacielos, futuro emblema de Málaga

Málaga podría tener en cinco años un hito arquitectónico en pleno centro de la ciudad si la Junta de Andalucía admite la apuesta estrella del Ayuntamiento. El proyecto de Comarex y Caixa Galicia para recuperar los antiguos terrenos de Repsol, que acumulará cerca de 600 millones de inversión, incluye un rascacielos, otras cuatro torres, alrededor de 1.300 viviendas y un parque.

El proyecto está sumido en la polémica, pero si la supera promete cambiar la actual fisonomía de la capital de la Costa del Sol.

La firma granadina Comarex y Corporación Caixa Galicia, con la participación minoritaria de Dae, pretenden levantar en las 18 hectáreas que albergaban los depósitos de Repsol en Málaga un rascacielos de 160 metros de altura, la cota más alta de la ciudad, acompañado de otras tres torres que sumarán 1.300 viviendas, 400 de ellas de VPO. El espacio, cercano al futuro soterramiento de las vías del ferrocarril donde el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) prevé otras 4.000 viviendas, se completará con un parque de 80.000 metros cuadrados, además de zonas comerciales.

'Es un proyecto muy completo y un verdadero emblema para nuestra empresa. Queremos que lo sea también para la ciudad de Málaga', explica José Salaz, director comercial de Comarex, la compañía que lidera la iniciativa. Los promotores compraron a Repsol estos suelos hace un año por 42 millones y ahora deberán abonar otros 82 millones al Ayuntamiento de Málaga, regido por Francisco de la Torre (PP), por haber triplicado la edificabilidad de la parcela.

Ante las advertencias de la Junta de Andalucía (PSOE), que ha recordado al alcalde que entra dentro de sus competencias dar el visto bueno al proyecto, Salaz espera que no existan trabas legales que puedan retrasar la edificación. En este sentido, proclama la seriedad del proyecto que en una primera fase supondrá 300 millones de euros de inversión y que sumará cerca de 600 millones cuando culminen las actuaciones.

El Ayuntamiento insiste en que se trata de rehabilitar una de las zonas más degradadas de la capital, y no considera vinculante el informe de la Junta de Andalucía. Para acelerar la construcción, se ha optado por una modificación del actual PGOU. El consistorio malagueño entiende que al tratarse de suelo urbano es una actuación de ámbito municipal.

El diseño ha corrido a cargo del despacho Alonso, Balaguer y Arquitectos Asociados, aunque se dará entrada a talentos internacionales como David Chipperfield. Salaz lamenta que la construcción de rascacielos sea política común en grandes ciudades y que genere polémica cuando se plantean en ciudades medias.

¿Una copia del urbanismo de Gil?

Mientras las administraciones local y autonómica forcejean por aclarar quién debe bendecir el proyecto de los terrenos de Repsol, la oposición municipal de PSOE e IU no ha dudado en resucitar el fantasma del urbanismo de Gil en la Costa del Sol. Estos grupos han tildado de 'pelotazo urbanístico' el convenio que dejará en las arcas del Ayuntamiento de Málaga 82 millones de euros a cambio de triplicar la edificabilidad de los suelos. 'Es una copia de la política urbanística de Gil', ha denunciado la portavoz socialista, Marisa Bustinduy, que ve intereses electorales en la iniciativa. También ha censurado la oposición que el PP no haya incluido el proyecto en la revisión del PGOU, que debe aprobarse en abril. El alcalde, por su parte, destaca las oportunidades de desarrollo que se abren para esta zona de la ciudad.