Economía brasileña

Los inversores recelan del nuevo ministro brasileño

La elección del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, para sustituir al ex ministro de Economía, Antonio Palocci, envuelto en un caso de corrupción, no ha sido bien recibida entre los inversores. El dólar subía ayer casi un 3% frente al real, el índice Bovespa caía un 1,2% y el riesgo país aumentó cinco puntos, hasta 245. Y esto pese a que el nuevo ministro, Guido Mantega, declaró nada más conocerse la noticia, que 'la política económica no cambiará (...) Esta no es del ministro Palocci (...), sino del presidente Lula'. Palocci consiguió estabilidad en los indicadores económicos con una política conservadora basada en el control riguroso del gasto público y de la inflación.

Sin embargo, los inversores se están guiando más por lo que ya conocen. Mantega, que hasta ahora ejercía de presidente del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social y ya fue ministro de Planeamiento en el Gobierno de Lula, nunca ha ocultado sus críticas a la política ortodoxa de Palocci y ayer declaró de nuevo que los tipos de interés, en el 16,5%, están demasiado altos e impidiendo que el crecimiento despegue. Mantega ha dicho que el crecimiento puede llegar este año hasta el 4,5%, aunque las previsiones oficiales apuntan a un 3,5%, y se teme que adopte una política más centrada en el aumento del gasto fiscal, el control de la tasa de cambio y el recorte de los tipos de interés.

'El nuevo ministro implica un riesgo muy alto de cambios sustanciales en la política económica. Sea por su formación, por su actuación en el Partido de los Trabajadores y en el Gobierno actual, puede identificarse claramente con los sectores que más criticaron aquello que el mercado tanto apreciaba de Palocci: ajuste fiscal, metas de inflación y fluctuación en el cambio', dice la gestora de fondos Gloval Invest.

Palocci había logrado controlar la inflación y el gasto público, además de reducir la deuda

Palocci es el responsable del mayor éxito del Gobierno de Lula, el económico: redujo la inflación del 12% al 5%; llevó la tasa de desempleo del 13% al 10%; aumentó las reservas desde 16.000 millones de dólares a 60.000 millones; pagó anticipadamente deuda al FMI y al Club de París y colocó al país próximo a conseguir el grado de inversión por las agencias de calificación.

Por eso, la Confederación Nacional de Industria se ha apresurado a pedir continuidad: 'Lo importantes es que el presidente afirme su compromiso con ciertas directrices de la política económica que deben ser preservadas y que el país y el mercado puedan recibir con serenidad la sustitución del ministro', afirma en una nota.

Los primeros cambios, no obstante, ya han surgido con la disolución del equipo económico de Palocci. Ayer, el secretario de Economía, Murilo Portugal, presentó su dimisión, y también está prevista la salida del secretario del Tesoro, Joaquim Levy, y del secretario adjunto, Antônio Gragnani -aunque éstas ya se esperaban-. Tampoco hay certidumbre sobre la permanencia del presidente del Banco Central, Henrique Meirelles.

En los últimos días comentaristas y analistas económicos coincidían en que la salida de Palocci no afectaría a la solidez de los indicadores económicos, pero las reacciones que se observaron ayer comienzan a despertar serias dudas.

Próximo objetivo, Luiz Inácio 'Lula' da Silva

Con la salida de Antonio Palocci, oficializada el lunes pasado, el presidente Lula da Silva ha perdido el último pilar del núcleo duro de su Gobierno, erosionado por las denuncias de corrupción, y le deja más expuesto que nunca a la crisis política en medio de un año electoral.

Palocci resistió durante meses las acusaciones de estar envuelto en los escándalos, pero el lunes se confirmó que intentó ocultar con métodos ilícitos su presunta implicación en una red de sobornos en el ayuntamiento de Riberão Preto (São Paulo), en la época en la que fue alcalde, a mediados de los noventa y en 2000. A partir de esa noticia, su permanencia al frente de la cartera de Economía se hizo insostenible.

El Gobierno de Lula lleva siendo investigado desde el pasado mes de junio por supuestos sobornos a diputados, además de por un posible uso de contabilidad doble durante su campaña electoral.

Los principales analistas políticos consideran que, una vez consumada la salida de Antonio Palocci, la oposición atacará al presidente del Gobierno. Pese a las crecientes acusaciones de corrupción, Luis Inácio Lula da Silva aparece, según las últimas encuestas, como vencedor seguro en las elecciones que se celebrarán en el mes de octubre. El carisma del líder, de momento, sobrevive a la crisis.