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El humo permaneció en los bares en el primer día de la ley antitabaco

Casi todos los bares de copas optaron por dejar fumar en el estreno de la ley antitabaco

Contra los muros de la ley antitabaco. No a los guetos'. Cuando aún no se habían quemado las primeras horas de 2006, el propietario de un local de copas del distrito madrileño de La Latina colgaba de la puerta de su establecimiento un cartel con esta leyenda. Así cumplía la recién estrenada legislación, su local tiene menos de 100 m2 y él puede decidir si se fuma dentro siempre y cuando lo indique a la entrada, y de paso, dejaba clara su postura contraría a la norma.

A la espera de ver qué ocurre hoy en los centros de trabajo, la prueba de fuego para la ley antitabaco, los primeros en experimentar con la nueva normativa fueron los bares y salas de fiesta. La que en teoría debería haber sido la primera noche sin humo dejó en la ropa y en el pelo de la gente que celebró la nochevieja el mismo olor de siempre. Y es que la mayor parte de los recintos pequeños, el 90% según cálculos del sector hostelero, han optado por permitir fumar a sus clientes.

'Tomar copas y fumar va unido. Bastante va a sufrir la gente de lunes a viernes en su trabajo como para que también nosotros les prohibamos fumar el fin de semana', explica la propietaria de Barabora, otro local de copas madrileño, que se declara ex fumadora.

'Bastante va a sufrir la gente en el trabajo como para prohibirles fumar los festivos'

A pesar de la campaña de promoción llevada a cabo en el último mes por el Ministerio de Sanidad para explicar la ley, mucha gente ni se acordaba de los cambios. Era el caso de Ainhoa, una joven de 28 años que se sorprendía cuando, al querer comprar una cajetilla en un local, vio que la máquina expendedora estaba apagada. 'Se me había olvidado', reconoce. 'La ley es lógica pero yo soy fumadora como muchos de mis amistades y buscaremos aquellos bares que nos permitan encender un cigarrillo. Además arrastraremos con nosotros a aquellos amigos que no fuman', apunta.

Ya de mañana, los noctámbulos se habían retirado y el ambiente era distinto. De la rebeldía de las primeras horas se pasaba a una mezcla de comprensión y resignación por parte de los fumadores. A las puertas del centro comercial Príncipe Pío, Elvira apuraba su pitillo. Trabaja de camarera en uno de los bares del recinto y ayer era el primer día en el que tenía que apagar su cigarrillo antes de entrar. 'Es una sensación rara pero estoy a favor de la ley porque es un espacio público y no podemos perjudicar con nuestro humo a aquellos que no fuman'.

Dentro del centro comercial, donde no se puede encender un cigarrillo, uno de los guardias de seguridad reconoce que tienen órdenes de impedir fumar, 'aunque de momento no hemos tenido que intervenir'.

Con el pasar de las horas empezaban a abrir las grandes cafeterías del centro de Madrid. Sus propietarios también podrán decidir si permiten o no fumar en el interior. Sin embargo, como son locales de más de 100 m2, si dejan, deben habilitar una zona debidamente señalizada, que en ningún caso deberá superar el 30% de la superficie útil total del recinto.

En esta situación se encuentra la cafetería del Hotel Florida Norte. Una cinta azul delimita de momento el espacio para fumadores (hay un plazo hasta septiembre para compartimentar la zona y dotarla de un sistema de ventilación independiente). 'Ha estado lleno desde primera hora', indica uno de los camareros. ¿Se quejan los clientes? 'No sé si es porque se trata del primer día del año y la gente está cargada de buenos propósitos, pero lo cierto es que los fumadores están siendo bastante comprensivos. Uno de ellos, por ejemplo, como en la barra no se puede fumar, tenía muchas ganas de encender un cigarro y ha dejado su café a medias, se ha salido a la calle para echarse el pitillo y luego a vuelto', reconoce sorprendido.

Hoy, primer test para los trabajadores

El de Año Nuevo es un día festivo para la mayoría. Por lo tanto, no sirve de referencia para comprobar si los trabajadores cumplen la Ley de medidas sanitarias contra el tabaquismo, que entró en vigor con la decimosegunda campanada y que prohibe fumar en todas las dependencias cubiertas de los centros de trabajo, públicos y privados.

Será hoy cuando, con la vuelta masiva al trabajo, se compruebe de manera generalizada si los españoles -entre un 25% y un 30% de la población es fumadora, según las encuestas- cumplen la ley, y será también cuando se vea si los empresarios son comprensivos con aquellos empleados que salgan a la calle más de la cuenta para fumar.

El incumplimiento de la prohibición que establece la ley por parte del trabajador se considera falta leve, con sanciones previstas de 30 a 600 euros, pero si se acumulan tres infracciones leves, entonces se convertirá en grave, y se sancionará con multas que van desde los 601 euros hasta los 10.000. Desde el punto de vista del empresario, permitir fumar en lugares en los que existe una prohibición total será considerado infracción grave.

Algunas empresas, como es el caso de Endesa, remitieron a todos sus empleados un correo electrónico la semana pasada en el que les prohibían también concentrase a la entrada del los centros de trabajo para fumar, alegando cuestiones de imagen.

Tras la entrada en vigor de la nueva ley, aprobada por el Congreso de los Diputados el pasado 15 de diciembre, el Ministerio de Sanidad espera rebajar en un 10% la cifra de fumadores en España en los próximos cinco años.

Cambios en Barajas

El aeropuerto de Madrid también vivió ayer su primer día de la era sin humo. Los pasajeros que deseen fumar en Barajas sólo pueden hacerlo en los puntos de fumadores, en algunas salas vip y en varías cafeterías, mientras que la venta de tabaco se limita al estanco y a las tiendas libres de impuestos.

Fuentes de Aena, el organismo público del que depende el aeropuerto, señalaron a Efe que a partir del 1 de enero, sólo se puede fumar en los 30 puntos de fumadores existentes en la actualidad (se instalaron en 2003), aunque explicaron que 'como estos son abiertos se estudiará en un futuro su adecuación a la normativa, que establece que estos espacios deben estar separados físicamente'.

Por lo que se refiere a las cafeterías, bares y restaurantes de Barajas, la empresa Raesa, encargada de estos locales, ha habilitado dos bares pequeños para fumadores, mientras que el 80% de los establecimientos se han convertido en áreas libres de humo y en otro 15% se han creado zonas para fumar.