'Telecos'

Telefónica remodela su cúpula para explotar su impulso internacional

César Alierta ha vuelto a mover las fichas en Telefónica, esta vez para sacar el máximo partido al fuerte crecimiento con adquisiciones que se ha hecho en el pasado y el que seguirá en el futuro. Julio Linares asumirá este cometido, como responsable por encima de los demás de aglutinar y buscar sinergias entre todos los frentes. También entrará en el consejo.

Si quedaba alguna duda de la apuesta de Telefónica por el crecimiento internacional, las adquisiciones y la búsqueda de dimensión, ayer quedó despejada. El nuevo organigrama de la operadora y la reestructuración acometida para diseñarlo no dejan lugar a ninguna incertidumbre, como tampoco la hay en los deseos de César Alierta de seguir llevando en solitario el timón de Telefónica, eso sí, con un refuerzo clave en la figura de Julio Linares.

Y es que la pretendida compra de O2, la entrada en la República Checa, la toma de control en las filiales latinoamericanas de Bellsouth y la irrupción en China han cambiado el perfil de Telefónica. Los negocios son los mismos, pero la huella mundial ha crecido notablemente, así que Alierta ha buscado una persona desvinculada de tecnologías, países o actividades concretas para encargarle el cometido de velar por el conjunto y sacar el mejor partido del todo.

El elegido es el hasta ahora presidente de Telefónica de España, Julio Linares. Después de más de tres décadas en la compañía -entró de becario y escaló paso a paso a la primera línea-, el ejecutivo asumirá un puesto de nueva creación como director general de Coordinación, Desarrollo de Negocios y Sinergias.

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Linares será un eslabón intermedio entre los presidentes de las filiales -encargados de los negocios- y Alierta. Desde ahí, tendrá que aprovechar al máximo los beneficios derivados de la escala y la posición internacional de la compañía. Tendrá la posibilidad teórica de intervenir en las filiales en busca de sinergias, pero la práctica puede ser distinta, entre otras cosas porque los presidentes de las participadas no dependen de Linares, sino directamente de Alierta.

Para cubrir la baja de Linares, el presidente de Telefónica ha apelado a otro de sus hombres de confianza dentro de la casa, también con varias décadas de pertenencia al grupo a sus espaldas, Luis Lada. El ex primer ejecutivo de Telefónica Móviles y hasta ahora director general de Estrategia y Regulación Corporativa asume la presidencia de Telefónica de España. Lada vuelve, así, a la primera línea de batalla, en un momento en que la filial española tiene que demostrar que sabe hacer frente a la competencia en banda ancha sin perder su papel de máquina de generar caja para el grupo.

Los otros dos presidentes de líneas de negocio -Antonio Viana y José María Álvarez-Pallete- mantienen sus responsabilidades y cometidos, mientras que Santiago Fernández Valbuena sale reforzado en la reorganización. El responsable de las finanzas del grupo asume entre sus cometidos la supervisión sobre las adquisiciones y oportunidades de negocio, que antes dependía de Lada, así como la responsabilidad sobre TPI, Endemol y Atento. En este campo, Guillermo Fernández-Vidal deja su puesto en manos de Luis Blasco.

También se refuerza el papel del consejero delegado de O2, Peter Erskine. Todavía no se ha consumado la compra y el ejecutivo ya tiene más responsabilidades en Telefónica. Sólo Alierta -y Linares en determinados casos- estarán por encima de él y también asume Cesky y Telefónica Deutschland.

Fernández-Valbuena y Peter Erskine salen reforzados, mientras que los presidentes de Móviles y Latam mantienen sus responsabilidades al frente de las filiales

El BBVA pierde otro consejero en la operadora

La reorganización acometida ayer en Telefónica ha tenido su reflejo en el consejo y no sólo porque Julio Linares haya conseguido un puesto en el órgano de administración.

Telefónica ha aprovechado los cambios para decir adiós a otro consejero del BBVA, que se queda sólo con dos puestos en el consejo. José Antonio Fernández Rivero y Jesús María Cadenato abandonan sus puestos, pero sólo uno es sustituido. El nuevo consejero del banco es Vitalino Manuel Nafría, que acompañará a Gregorio Villalabeitia en la operadora.

De esta forma, la representación del BBVA en Telefónica se queda en la mitad desde la que tenía hace muy pocos meses. A finales de junio perdió a su primer consejero, José Fonollosa, que dimitió sin ser sustituido, y ahora cede al segundo.

Con estos movimientos, La Caixa consigue su objetivo de tener la misma representación que el banco en Telefónica, ya que tienen una participación accionarial muy parecida. La caja catalana cuenta con dos consejeros e incluso tiene cierta preeminencia, ya que posee un vicepresidente en Telefónica Móviles, algo que el BBVA no tiene.

Los abandonos y las nuevas incorporaciones cambiarán bastante la fisonomía del consejo de Telefónica. Los dominicales reducen su peso y se quedan en cuatro, mientras que los ejecutivos van elevar su participación. En estos momentos hay cuatro con esta categoría -César Alierta, Antonio Viana, Luis Lada y Mario Eduardo Vázquez-, que se convertirán en cinco con la entrada de Linares y que seguirán aumentando cuando lleguen los consejeros de O2. Uno de ellos -Peter Erskine- tendrá sin duda la condición de ejecutivo, aunque queda por saber en qué categoría se enmarca a David Arculus.