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El viento, la solución para ahorrar combustible en el mar

Una cometa para mover barcos? ¿Podría sustituir el viento en alta mar al contaminante diésel en la propulsión de las embarcaciones de carga en el futuro? Desde que hace unas semanas Stephan Wrage, un ingeniero alemán de 32 años, presentara en el mar Báltico su invento, una cometa capaz de propulsar yates de vela, no paran de llamarle del sector naviero. El 98,2% del transporte de mercancías intercontinental se realiza por mar. ¿Habrá dado Wrage con la gallina de los huevos de oro? La cometa de aire comprimido, más potente que una vela y patentada internacionalmente bajo el nombre SkySails, cuesta entre medio millón y 2,5 millones de euros, según las dimensiones de la embarcación. Wrage asegura que su artefacto de 40 metros cuadrados, con el que piensa equipar desde superyates de lujo hasta buques medianos, permite reducir el consumo de combustible hasta un 50%.

El joven empresario de Hamburgo, que fundó en 2001 la sociedad limitada SkySails & Co., ha tardado cuatro años en desarrollar este sistema de propulsión. Wrage no ha ganado todavía nada de dinero con su invento. Todo lo contrario: hasta ahora ha invertido cuatro millones de euros. Pero premios ha obtenido muchos; entre ellos el IdeenFonds de la ciudad de Hamburgo, por su tecnología innovadora. Y parece que pronto le reportará también beneficios. A Wrage y a su socio Thomas Meyer, responsable de desarrollo técnico, les llueven los encargos. Por eso buscan urgentemente ingenieros y programadores para reforzar su actual equipo de 19 técnicos.

El sistema de tracción SkySails consta de tres componentes: una cometa vela de perfil variable según velocidad del viento (para alcanzar el grado aerodinámico óptimo); un dispositivo autopiloto, y un sistema de guía de ruta que, teniendo en cuenta diferentes variables, como la meteorología, las características del barco o la velocidad, calcula la trayectoria más adecuada. A su vez, en función del rumbo, varía el punto de sujeción del SkySails al barco. Más potente que una vela, el sistema transmite la fuerza de movimiento al buque mediante el hilo de tracción central. En 2006 se equiparán los primeros yates con esta innovadora tecnología naviera y, en 2007, dos buques de carga.

La nueva cometa vela está pensada como complemento de la tracción motora, no sustituta. Tampoco sirve para ir a cualquier sitio ni con cualquier barco. Wrages advierte que es ideal para operar con buques de tamaño medio (cargueros o petroleros que se desplacen a 15 nudos) en la ruta Rotterdam-Suramérica (por el viento constante), pero no adecuada para navegar por las aguas de China.

Wrages y Meyer no esperan obtener inmediatamente beneficios. Pero a largo plazo piensan ganar muchísimo dinero. Para 2013 desean equipar 300 superyates de lujo (de más de 30 metros) y 400 de los 40.000 barcos comerciales y cruceros que operan en el mundo. Están convencidos de que, tras probarlo, las navieras extenderán el sistema por sus flotas. Y que su incremento de competitividad, por reducción de costes energéticos, obligará a los competidores a invertir en la nueva tecnología. Pues de algo no hay duda: en alta mar el viento es mucho más barato que el diésel.