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Lealtad, 1
Análisis

La moda de comprar empresas

La toma de control de empresas cotizadas en Bolsa está siendo uno de los motores del mercado a lo largo de este año. Es una demanda de acciones de corte diferente a la demanda inversora, pero afecta igualmente al precio. Los efectos son más notables en las compañías de mediana capitalización, toda vez que para tomar un paquete de control en Telefónica y Santander hace falta algo más que juntar en un fondo de capital riesgo los ahorros de un puñado de grandes fortunas.

Esta avidez compradora obedece, según los informes de análisis, a que la rentabilidad del capital en la Bolsa es aún superior al coste del capital. En estas condiciones resulta rentable pedir dinero prestado para gastarlo en comprar el control de una empresa. Se supone que quien tiene dinero de verdad toma decisiones económicamente racionales en lugar de, simplemente, seguir al rebaño que hoy apuesta por capital riesgo como ayer fue por hedge funds y anteayer por internet. Es mucho suponer, efectivamente, pero también es cierto que todas las orgías inversoras tienen su base en factores razonables.

De hecho, en este tema en cuestión, el del capital riesgo, el sustento económico detrás de la moda parece, de momento, sólido. La tendencia actual de subidas de los tipos de interés tanto en el corto como en el largo plazo es una amenaza, igual que el propio encarecimiento de las acciones a comprar.

La cuestión de fondo, así pues, es la de siempre: lo que los anglosajones llaman timing. Saber cuándo cambiarán las tornas y dejen de ser rentables tanto la compra de empresas como, en consecuencia, la inversión en Bolsa a partir de las expectativas de una toma de control. De momento parece que hay carrete, es decir, dinero buscando destino, para rato. Pero, por supuesto, no para siempre.

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