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Fabergé vuelve a Moscú con un local en la Plaza Roja

Casi 90 años después de su huida de la Revolución bolchevique, la familia Fabergé regresa a Moscú. Los descendientes de Carl Fabergé, el famoso joyero de la era zarista, inauguraron el pasado martes una tienda en la Plaza Roja de la capital.

El local, de 170 metros cuadrados, es el único comercio en el edificio del Directorio de Administración de Negocios y está situado a la sombra de la catedral ortodoxa de San Basilio. La tienda, llamada Grand Collection, es propiedad del operador de petróleo de San Petersburgo Oleg Nikitin. Al igual que otros comerciantes de artículos de lujo, el empresario quiere aprovechar el entusiasmo que despiertan las marcas entre los nuevos ricos de Rusia.

'Dada la riqueza de la ciudad, el mercado de Moscú promete mucho', afirma Nikitin durante el acto de apertura de la tienda. Para él, la asociación no tiene por objetivo exclusivo ganar dinero. 'Me gusta formar parte del mundo del arte porque es algo que da más significado y romanticismo a la vida. Hago esto para alimentar mi espíritu'.

La tienda vende artículos de lujo como piezas de oro talladas a mano y huevos de Pascua de piedra maciza, a 35.000 dólares la unidad, fabricados por St. Petersburg Collection, una empresa de joyería fundada en 1984 por Theo Fabergé, de 83 años y nieto de Carl. La Grand Collection también ofrece exquisitos iconos ortodoxos rusos que pueden llegar a valer 400.000 dólares y obras de la joyería parisina Marchak, heredera de la famosa casa Marchak de Kiev, que en la era zarista abastecía a los Romanov.

La familia Fabergé, de origen francés, emigró desde Alemania al imperio ruso a finales del siglo XVIII. Con el tiempo abrió una joyería en San Petersburgo y, en 1872, Carl Fabergé (1846-1920) asumió el control del negocio familiar. En 1885 la firma se convirtió en proveedora oficial de la corte de Alejandro III y comenzó a producir los famosos huevos imperiales de Pascua, que en vísperas de la Revolución sumaban 50 unidades.

En abril de 2002, el huevo de invierno de Fabergé, un regalo del emperador Nicolás II a su madre, se vendió por 9,5 millones de dólares en una subasta de Christie's. Y es que el paso de los años no ha apagado la fascinación que despiertan las creaciones de esta familia. Una de sus piezas más recientes y populares diseñadas por Theo Fabergé es el huevo tricentenario, del que hay 15 piezas y que se realizó en 2003 con motivo del 300 aniversario de la fundación de San Petersburgo. El último huevo de la serie está a la venta en Moscú por 35.000 dólares.

'Las obras de Theo no son copias de las de Carl, sino que son diseños únicos y modernos, hechos con materiales actuales', afirma Philip Birkenstein, presidente de St. Petersburg Collection en San Petersburgo.

Con la ayuda de Grand Collection, Fabergé y Marchak pueden convertirse en proveedores de la nueva aristocracia rusa. 'Podemos clasificar a nuestros clientes en tres grupos', explica Birkenstein. 'Ciudadanos nacionales que adquieren una creación para regalársela a un ser amado; empresas rusas y agencias estatales que quieren marcar una conmemoración, y turistas, sobre todo, de EE UU'.

Pero, a pesar de que el nombre de Fabergé es probablemente el más conocido en el mundo de la joyería, la familia no posee los derechos de su propio apellido y Grand Collection no puede vender artículos con la marca Fabergé. El nombre es propiedad de la división estadounidense de Unilever. El fabricante de productos de consumo angloholandés pagó 1.550 millones de dólares en 1989 por dos negocios de cosméticos y perfumes: Fabergé y Elizabeth Arden, hasta entonces propiedad del grupo Riklis Family.