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Brasil decide en referéndum si prohíbe el comercio de armas

El comercio de armas en Brasil puede recibir pronto un revés: el próximo domingo el país celebra un referéndum para decidir si prohíbe o no la venta de armamento a civiles.

El comercio de armas en Brasil puede recibir pronto un revés: el próximo domingo el país celebra un referéndum para decidir si prohíbe o no la venta de armamento a civiles. Cerca de 122 millones de ciudadanos, que tienen la obligación de votar, deberán responder a la siguiente pregunta: '¿La venta de armas de fuego y munición debe ser prohibida en Brasil?'.

'Si gana el sí, todas las tiendas de armas existentes van a cerrar. Son tiendas pequeñas y no están organizadas. Ya ha habido una criba en los últimos años, por el Estatuto de Desarme, pero ahora desaparecerán todas', asegura el diputado Luiz Antônio Fleury, vicepresidente del Frente por el Derecho a la Legítima Defensa.

El referéndum está contemplado en el Estatuto de Desarme, en vigor desde 2003, que ya endureció las condiciones para la adquisición y posesión de armas de fuego. Según la principal fábrica de Brasil, Taurus, ese año había 1.200 tiendas de armas en el país, de las que sólo quedan 523. El sector era responsable entonces de 10.000 empleos directos y 27.000 indirectos. Hoy generan 4.000 directos y 16.000 indirectos.

Si vence el 'sí', sólo se permitirá la posesión a cazadores, coleccionistas y deportistas

Muchos de los comercios, sin embargo, ya se diversificaron cuando el estatuto exigió que para comprar un arma, además de tener empleo y carecer de antecedentes penales -únicos requisitos hasta ese momento-, se precisaba un curso de formación, un certificado de la policía y un examen psicológico. Si vence el sí, sólo se permitirá la venta de armas ligeras a los cazadores, coleccionistas, deportistas y aquellos ciudadanos que prueben estar en peligro.

El objetivo del estatuto es poner freno a unas estadísticas escalofriantes: con casi 40.000 víctimas, Brasil tiene una media anual de muertos por armas de fuego que supera las bajas de conflictos armados como la guerra del Golfo, o la primera y segunda Intifadas. Según datos de la Unesco, Brasil es el segundo país con mayor tasa de muertos por armas de fuego, 21,72 personas por 100.000 habitantes, sólo detrás de Venezuela, con 34. Japón es el lugar donde el problema es menor: registra 0,06 muertos.

Los que apoyan el no denuncian que se atenta contra su derecho a defenderse, argumento rebatido por los que abogan por la prohibición, que aclaran que el arma no es un instrumento de defensa, sino de ataque.

La Compañía Brasileña de Cartuchos (CBC) también se verá afectada. 'Si prevalece el sí, podrá haber un recorte de producción y de empleados y un aumento del mercado externo', dice su presidente, Antônio Marcos Barros. La CBC ya exporta el 50% de su producción. Para las fábricas de armas, el daño se prevé menor. Taurus, que absorbe más del 80% de la producción nacional, exporta el 70% de su facturación, unos 35.000 millones de dólares.

Una amenaza mayor es la subida del impuesto a la exportación que el Gobierno prevé. 'Si se aprueba la subida del 150% planteada, no vamos a poder exportar', se queja Leonardo Ruda, director de divulgación de la Asociación Nacional de Propietarios y Comerciantes de Armas.

El sector, sin embargo, está protegido por muchos políticos y es un lobby importante en el Congreso. 'La industria es rica y poderosa, ya que financia la campaña de muchos políticos', explica Antônio Rangel, coordinador del programa de control de armas de la ONG Viva Río. Su influencia, no obstante, ha disminuido, pues los políticos también necesitan los votos y el aumento de la violencia ha propiciado que una gran parte de la opinión pública se haya vuelto en su contra.