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Wie debuta como profesional

La joven hawaiana Michelle Wie, que ayer cumplió 16 años, se ha convertido en profesional. Ni sus padres, surcoreanos emigrados a Hawai, ni los mentores de la fulgurante carrera deportiva de esta adolescente, han podido resistir las ofertas de los patrocinadores (Nike y Sony) que le aseguran unos ingresos de 8,3 millones de euros anuales.

Mañana debutará como profesional en el Samsung World Championship en Palm Desert (California), un acontecimiento que ha levantado gran expectación.

Wie anunció la semana pasada que daba el paso al golf profesional en una conferencia de prensa en Honolulú, donde reside, que dio a las ocho de la mañana, antes de acudir al colegio. 'Todos sus pasos están planificados. Los asesores que llevan su imagen decidieron que era una buena hora para mostrar que es una niña normal', dijo John Phillips, asesor de varios deportistas, que no comparte que una adolescente ingrese en un mundo en el que no será dueña de sus actos.

La familia de Michelle Wie ha escogido la oferta de William Morris Talent Agency, más conocida en el mundo de show bussines que en el del deporte y que lleva la representación de John Travolta y Nicole Kidman.

La Ladies Professional Golf Association (LPGA), que rige el circuito profesional femenino estadounidense, no le otorgará la autorización para que sea miembro aunque ella podrá disfrutar, como hacía hasta ahora, de siete invitaciones anuales.

La diferencia es que ahora, como amateur, no percibía ningún premio en metálico y a partir de ahora sus agentes no perdonarán ni un centavo; es más, han puesto tarifa a sus apariciones: 90.000 euros por torneo con todos los gastos pagados. El LPGA no permite el ingreso en su organización de menores de 18 años.

Wie se ha convertido en la tercera deportista mejor pagada, por detrás de las tenistas Maria Sharapova y Serena Williams y por encima de lo que percibe en publicidad la número uno del golf mundial, la sueca Annika Sorenstam con su incomparable palmarés. Y todo ello, sin haber ganado ningún campeonato, aunque la hawaiana ha acabado en el top ten en cuatro de los ocho Grand Slams que ha disputado.

Su valor radica en el potencial que los expertos la auguran, que con su driver manda la bola a 280 metros, y en sus controvertidas participaciones en torneos profesionales del circuito profesional masculino donde ha actuado como invitada sin conseguir pasar el corte.