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El lujo que viene de EE UU de la mano de Cadillac

Aunque la marca Cadillac suena a propios y ajenos, sus modelos son prácticamente desconocidos. En parte, porque su presencia en España es reciente -opera de forma oficial desde hace poco, y aún no cuenta con muchos puntos de venta y asistencia, aunque la red crece de forma progresiva-; porque carece de motores de gasóleo, cuestión que solventará a medio plazo y, para remate, porque sus productos lucen elevadas tarifas.

Otro mal que solía aquejar a sus modelos era la política de calidad y tecnología habituales en los fabricantes estadounidenses, a todas luces desfasada frente a la durísima y no menos avanzada competencia europea, en especial la germana; en ocasiones, incluso con mala fiabilidad. Sin embargo, hace tiempo que General Motors, propietario de Cadillac, tomó buena nota de todos estos aspectos de cara a la estrategia global que persigue para su nueva cartera de productos. De entrada, los Cadillac de nueva hornada lucen dimensiones adecuadas a los mercados del Viejo Continente, tanto por el tamaño de sus calles y aparcamientos como por el gusto de la clientela que se decanta, de manera habitual, por los modelos de Audi, BMW o Mercedes, todos ellos rivales de la firma americana.

Además, la calidad ya no es problema, pues si no llega a igualar el rigor del que, por ejemplo, hace gala un modelo de la estrella -todo un referente en este capítulo-, no anda precisamente lejos. Es más, con diferencia se sitúa en cabeza de los productos comercializados en su país de origen.

Sucede algo similar con la mecánica y la tecnología general, más avanzadas y robustas que nunca. Así lo refleja el último portaestandarte STS, una berlina que viene a relevar al legendario Seville, que también se vendió en España, pero al que supera en todo. De líneas verticales y geométricas, sobre todo en frontal y zaga, pero al mismo tiempo no exentas de una buena dosis de fluidez y dinamismo, como el resto de modelos de la marca. El STS presenta una carrocería de 4,99 metros de longitud, lo que a priori le permitiría rivalizar con automóviles al estilo de los Audi A8 (5,05 metros) o Jaguar XJ (5,09 metros). Sin embargo, unos precios más reducidos, de 48.950 a 67.050 euros, lo aproximan a modelos inferiores, como las de los BMW Serie 5 o Mercedes Clase E.

El STS es amplio, refinado y realmente confortable, Su calidad va en línea con la de un Saab, también perteneciente a GM, pero con una presentación más suntuosa. Por ejemplo, en la versión más equipada, Launch Edition, disfruta hasta de apliques de madera de eucalipto en consola y puertas, además de un fino tapizado de cuero hasta en el último rincón, techo solar eléctrico, climatizador automático doble o un sofisticado equipo de sonido. O los elementos de seguridad como el estabilizador ESP o los ocho airbag, que aderezan un afinado chasis, puesto a punto en Europa, con suspensiones independientes en los dos trenes de rodaje y una suave dirección.

En lo mecánico, el STS ofrece dos alternativas: 3.6 V6 y 4.6 V8. La primera entrega 257 CV, que permiten 229 km/h y 7,4 segundos en el paso de 0 a 100 km/h, con un gasto medio de 12,4 l/100 km. Más interesante, la segunda, de 325 CV y que compite, entre otros, con los Audi A6 4.2 V8 de 335 CV (71.870 euros), el BMW 545i de 333 CV (70.300 euros), y Mercedes E 500 de 306 CV (67.400 euros), ya sube a 250 km/h y baja a 6,2 segundos en la aceleración pura; el consumo en este caso es de 14,4 l/100 km. Los dos motores tienen una caja de cambios automática de cinco relaciones.