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La Agencia de la Energía Atómica, Nobel de la Paz

El organismo dependiente de la ONU y su director, Mohamed El Baradei, son galardonados por su labor ante las amenazas nucleares

El Premio Nobel de la Paz 2005 recayó el viernes en la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), y en su director Mohamed El Baradei, por su labor contra la proliferación de las armas nucleares. Tras una semana de premios en la que también se han dado a conocer el Nobel de medicina, el de física y el de química, ya sólo quedan por desvelar quiénes serán los galardonados en economía y literatura.

Los esfuerzos de la AIEA, organismo integrado en la ONU, y de su presidente, el egipcio El Baradei, 'para impedir que la energía nuclear se utilice para fines militares y para garantizar que la energía nuclear con fines pacíficos se use de la forma más segura posible' han sido determinantes en la elección que ha realizado el comité Nobel, según declaró Ole Danbolt Mjøs, presidente del comité Nobel.

'En una época en la que la amenaza de las armas nucleares aumenta una vez más, el comité Nobel noruego desea subrayar el hecho de que esta amenaza debe ser tratada por la vía de la cooperación internacional de la forma más amplia posible', precisó ayer el presidente del comité Nobel. Según declaró El Baradei, el premio 'reforzará nuestra determinación' para luchar contra la proliferación de armas nucleares y será 'un latigazo' para las acciones de la agencia.

A esta última edición del premio Nobel de la paz han concurrido 199 candidatos. Se da la circunstancia de que este galardón se da en un entorno en el que la comunidad internacional ha estado trabajando para que Irán y Corea del Norte renuncien a dotarse de armas nucleares y coincide con el 60 aniversario del lanzamiento de las bombas atómicas sobre las poblaciones japonesas de Hirosima y Nagasaki.

Algunos supervivientes de los bombardeos sobre Japón, asociados entorno a la asociación Nihon Hidankyo que también era candidata al Nobel de la paz, se mostraron en desacuerdo con la decisión del Comité Nobel. Terumi Tanaka, superviviente de 74 años y secretario general de Hidankyo al ser preguntado por su opinión sobre la concesión del galardón a la AIEA declaró que 'no es una organización que haya dirigido actividades de paz. Es muy decepcionante'.

Fundada en 1957 y con sede en Viena, la AIEA ha desempeñado en los últimos años un papel protagonista en la guerra de Irak al investigar la existencia de material nuclear oculto. Pero su labor principal se centra en investigaciones sobre el uso de la energía nuclear en áreas como la agricultura, la industria o la medicina, y establecer estándares de seguridad.

Tras conocerse ayer la decisión del Comité Nobel, la reacciones a favor se sucedieron. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, trasladó su felicitación a El Baradei, por 'su magnífico trabajo realizado en favor de la paz y la distensión en el mundo'. En el mismo sentido, trasladaron sus felicitaciones los presidentes de Alemania, Francia y Reino Unido; el secretario general de la ONU, Kofi Annan, o Javier Solana, representante de la política exterior y seguridad de la UE.

El galardón, como el resto de Premios Nobel, se entregará el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel. El premio consiste en una medalla de oro, un diploma y un cheque de 10 millones de coronas suecas (1,1 millones de euros).

El hombre que investigó las armas ocultas de Irak

Nacido en Egipto en 1942, Mohamed El Baradei estudió Derecho en El Cairo y completó su formación con un doctorado en Derecho internacional en Nueva York. Pero antes que un hombre de leyes, El Baradei es un 'producto' de la AIEA en la que trabaja desde 1984 y dirige desde 1997, cuando el sueco Hans Blix le cedió el testigo tras años de trabajo en común. Estos dos hombres son aún considerados 'las bestias negras de EE UU' al concluir, en el seno de la AIEA, que en Irak no había armas nucleares ocultas, en contra de las tesis de Washington.

El Baradei, hombre de discurso distendido y cuidadoso, inició su carrera diplomática en 1964 al incorporarse al ministerio de relaciones exteriores de Egipto e integró la misión permanente de su país ante Naciones Unidas tanto en Nueva York como en Ginebra. Está casado y tiene dos hijos.