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125 años de Barcelona y la familia Godó

Una crónica de una familia y de su proyecto vital: La Vanguardia'. Así define Juan Antonio Samaranch el libro Los Godó (Ediciones Martínez Roca). Pero en realidad se trata de una narración mucho más amplia de miras, porque Vis Molina, su autora, aprovecha para repasar a la vez los últimos 125 años de la historia de Barcelona.

Las peripecias de las cuatro generaciones de la familia, empiezan con la figura de Ramón Godó, un empresario textil de Igualada (Barcelona) que en 1842 se aventuró a abrir una fábrica de tejidos impulsada por una máquina de vapor. La tradición catalana del hereu (heredero en catalán) establece que es el primogénito de la familia el que asume las riendas del negocio. Ante esta situación, dos de sus hijos pequeños, Carlos y Bartolomé, deciden probar fortuna fuera de casa y se marchan a Barcelona, donde años después, en 1881, fundarían el periódico La Vanguardia como apoyo al partido Constitucional de Práxedes Mateo Sagasta, que aspiraba a conseguir la alcaldía de la ciudad. Siete años después, en 1888 y coincidiendo con la Exposición Universal, el rotativo se desvincula del partido y empieza su andadura como diario independiente.

Molina ha necesitado dos años de documentación y 80 entrevistas con varios miembros de la familia y personas de su entorno social y empresarial para reconstruir la historia de Barcelona y de los Godó. 'La idea surgió porque es una familia muy ligada al mundo de la comunicación de la que no había prácticamente información', cuenta. En este sentido, los testimonios más interesantes son los de Javier Godó, actual conde de Godó, y el de su tía Mercedes, hija de Ramón Godó Lallana, que fue el verdadero artífice de la consolidación de La Vanguardia en las primeras décadas del siglo XX.

El testimonio de Mercedes ha servido para dibujar el perfil de su padre, un hombre cojo, con un problema de sordera y casi ciego de un ojo, pero con una inteligencia y un talento financiero increíbles. 'Un personaje muy atractivo, quizá el más agradecido a la hora de describirlo', asegura Molina.