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El sincrotrón arrancará con siete líneas de investigación

Establecer nuevos métodos de diagnóstico y tratamiento de enfermedades o reproducir las condiciones internas de la tierra son sólo algunas de las siete aplicaciones ya seleccionadas para desarrollar por el sincrotrón español. En palabras del director del proyecto, Joan Bordas, que ayer presentó en la Fundación BBVA estas siete aplicaciones, el sicrotrón es el acelerador que produce la luz más brillante que se puede conseguir por medios técnicos. La construcción del edificio que albergará este acelerador arrancará en noviembre en la comarca del Vallés, cerca de Barcelona. Ya en 2007, se procederá a la instalación del acelerador lineal, llamado Linac.

El proyecto inicial para el sincrotrón español, llamado Alba, contaba con 160 millones de euros. Sin embargo, como ayer aclaró Bordas, ya asciende a 178 millones de euros hasta el año 2009. Cuando entre en funcionamiento, el coste anual rondará los 14 millones de euros, de los que 'la factura eléctrica es la más importante', afirmó Bordas con cierta ironía. El proyecto está cofinanciado por el Estado y la Generalitat.

Según explicó ayer Juan Hermoso, investigador del Instituto de Química-Física Rocasolano del CSIC, una de las investigaciones del sincrotrón se centrará en obtener la estructura tridimensional de las proteínas. Esto permitirá entre otros, poder combatir la resistencia a los antibióticos, atajar la obesidad o luchar contra enfermedades como el Sida.

Otra línea de investigación se centrará en obtener imágenes más claras y menos perjudiciales para la salud que las que ahora se obtienen con métodos como los rayos X o los TAC.

Un tercer ámbito de trabajo consistirá en simular el magma y ver cómo se comportan los materiales en ese entorno, lo que permitirá estudiar los volcanes y los terremotos. El desarrollo de nuevos materiales, como por ejemplo, la tela de araña que es increíblemente resistente para su tamaño y el análisis de los microfósiles son otras de las dos aplicaciones previstas. En síntesis, el sincrotrón trabajará la microscopia de rayos X, la defracción del polvo de alta resolución, la cristalografía de macromoléculas, la difracción en material no cristalino, espectroscopias de absorción de rayos X, polarización circular y fotoemisión y espectroscopias de emisión.

Mientras se construye el Alba, que será un Sicrotrón de tercera generación, los científicos españoles utilizan el que hay en Grenoble y del que el Estado español posee el 4% señaló ayer Miguel Ángel García, presidente de la Asociación de Usuarios del Sicrotrón de España (Ause). Esta asociación celebra desde hoy y hasta el viernes su II Reunión Anual en El Escorial, organizada en colaboración con la Fundación BBVA.

Radiación frente a radiactividad

Una de las más atractivas y quizá apasionantes aplicaciones de la 'fábrica' de luz que es el sicrotrón afecta a los avances en medicina. Pero para ello no todo el trabajo se hace en el laboratorio a través de nuevos medicamentos, sino que se requiere la cercanía de los pacientes.

Como el Sicrotrón no es un aparato ni mucho menos transportable y que pueda llevarse a los hospitales, una de las ideas es llegar a hacer instalaciones médicas allí donde esté el acelerador. Es, lo que ayer Miguel Ángel García, presidente de Ause, definió como 'humanizar el Sicrotrón', pero para eso aún queda mucho. Por supuesto, como ayer dejó bien claro Joan Bordas, el sincrotrón no tiene ningún riesgo para la salud e insistió en la diferencia que hay entre radiación, que es lo que hace el Sicrotrón y radiactividad.