Siniestro

Luto por la muerte de diecisiete militares españoles en Afganistán

Diecisiete militares españoles pedieron la vida ayer en Shindad, al oeste de Afganistán, al desplomarse el helicóptero en el que viajaban. Los fallecidos estaban realizando tareas tácticas de entrenamiento. El ministro de Defensa, José Bono, no descartó ninguna hipótesis, incluida la de un 'ataque desde el exterior'.

Los militares españoles fallecidos ayer formaban parte del contingente trasladado a la zona para velar por la seguridad en las elecciones parlamentarias del 18 de septiembre. Doce de las víctimas pertenecían a la base de Isabel la Católica en Figueirido, Pontevedra, y los otros cinco eran de la base sevillana El Copero.

Un segundo helicóptero realizó un aterrizaje de emergencia al detectar la nube de humo del aparato siniestrado, ya que sus tripulantes pensaron que podía tratarse de un ataque de la insurgencia afgana. En el aterrizaje, cinco de los militares resultaron heridos, aunque ninguno de ellos registra lesiones de gravedad.

Los militares fallecidos estaban destinados en la zona de Herat, bajo mando de la OTAN. Ambos helicópteros participaban en la última jornada de la operación para la integración de este contingente en la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), desplegada bajo mandato de la ONU y en la que toman parte unos 10.000 soldados procedentes de 37 países.

Los servicios de inteligencia no han detectado 'hostilidad' entre los afganos, según Bono

El ministro de Defensa, José Bono, acompañado por el jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), Félix Sanz Roldán, compareció a primera hora de la tarde para explicar que las causa del suceso eran aún desconocidas. Bono precisó que no se podía descartar ninguna hipótesis, incluida la de un 'ataque desde el exterior'. Según explicó, el lugar donde se produjo el impacto es una llanura rodeada de montañas, en la que no hubiera sido necesario que el helicóptero realizara especiales medidas para un aterrizaje.

El titular de Defensa aseguró que la aeronave, un helicóptero Cougar, se encontraba en perfectas condiciones técnicas porque, en caso contrario, 'no estaría en la zona de operaciones'. Además explicó que no se ha detectado en la zona ninguna circunstancia de 'hostilidad' entre la población civil afgana. 'Informes de inteligencia dicen que el personal afgano es personal amigo', recalcó el ministro.

La OTAN indicó que no existe ningún indicio de que el desplome del helicóptero se debiera a 'fuego enemigo', pero un portavoz señaló a Europa Press que la organización 'prefiere no especular hasta conocer los resultados de la investigación'.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, suspendió de inmediato sus vacaciones en Lanzarote y anunció su regreso a la capital. Tras reunirse con el ministro de Defensa, Zapatero compareció ante los medios de comunicación para transmitir sus condolencias a familiares y amigos de los fallecidos y ensalzar su labor 'humanitaria y patriótica'. 'He dado instrucciones al ministro Bono para que disponga la identificación y repatriación de los fallecidos con las máximas garantías de certeza y seguridad', señaló el presidente.

Tanto Bono como Zapatero hicieron especial hincapié en este punto, en un claro intento por evitar los errores cometidos por el Gobierno del Partido Popular en la identificación de los 62 militares fallecidos en el accidente del Yakovlev 42.

Al finalizar la reunión con Zapatero, el ministro Bono se trasladó a la base de Herat, en Afganistán, donde se pondrá al mando de las labores de reconocimiento de los cuerpos y repatriación de los mismos en un periodo que no exceda a siete días, tiempo fijado por la nueva normativa de repatriación.

Un contingente de 850 soldados

España participa desde 2002 en la misión de seguridad en Afganistán a disposición de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad de Afganistán (ISAF), desplegada bajo mandato de la ONU y en la que participan unos 10.000 soldados de 37 países. Actualmente hay unos 850 soldados españoles desplazados allí y con base en Herat (al oeste del país), desde donde realizan labores para velar por la seguridad de Afganistán ante las elecciones parlamentarias que se celebrarán el 18 de septiembre.

La contribución española a ISAF, que fue probada por el Parlamento, según recordó ayer el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se inició en mayo de 2002 con 344 efectivos, integrados en varias unidades de desactivación de explosivos o de apoyo al despliegue aéreo, entre otras. Dos años después se amplió hasta un máximo de 540 efectivos su participación para atender un hospital de campaña, complementado por elementos de transporte o una unidad de apoyo y protección.

El área de responsabilidad de España abarca 145.740 kilómetros cuadrados y presta apoyo logístico, sanitario y de seguridad a los equipos de Estados Unidos, Italia, Lituania y España en Qala-i-Naw.

El ministro de Defensa, José Bono, efectuó una visita sorpresa a las tropas el pasado agosto. Allí aseguró que el Ejército español permanecerá en Afganistán hasta que el Parlamento y el Gobierno lo juzguen necesario.