Pequeños gigantes

EDP envuelve de poliéster la salud y la belleza

Es el mayor fabricante de envases de poliéster para medicinas de España. Tras conquistar el mercado nacional, EDP realiza un 36% de sus ventas en el exterior y tiene planes para acelerar su expansión internacional

Idea revolucionaria e inédita: utilizar el polietileno o cifra de poliéster (PET) como material para fabricar los envases de los medicamentos. Eso es, precisamente, lo que se les ocurrió a Jordi Sabadell y Juan Carlos Ruiz, dos jóvenes emprendedores recién salidos de un máster del IESE, donde se conocieron. Corría el año 1988. Un proyecto absurdo e inviable, pensaba la industria farmacéutica; duras críticas, expresaba la competencia...

Años después, EDP, la empresa surgida en 1989, tras la aplicación de un completo plan de negocio, como mandan los cánones de las escuelas clásicas de economía, es un puntal destacado del sector de envases que utiliza la industria farmacéutica no sólo en España, sino también en el resto de Europa. 'Para ello tuvimos la necesidad de convencer a inversores, porque íbamos sin dinero', explican los cofundadores de la empresa.

La ventaja competitiva inicial de EDP fue la de ofrecer el diseño propio de envases y moldes. 'Cuando empezamos, nos encontramos con que la industria tenía que hacer una fuerte inversión en equipos y moldes, por eso vimos que nuestra opción tendría que lograr el abaratamiento del precio de esos moldes', señala Sabadell. Eso fue a finales de los ochenta. Ahora la estrategia de EDP pasa por adaptarse a los modos y usos de la industria farmacéutica. 'Con los años, la industria farmacéutica española ha ido mejorando sus usos de seguridad y normativa de fabricación. Así que debemos ser proveedores, pero con la misma metodología de nuestros clientes', afirma Ruiz.

En la actualidad el grupo, que cuenta con plantas en Zaragoza, Valencia y Argentina, ofrece algo más de doscientos formatos estándar en Europa, además de una treintena en Iberoamérica; sin olvidar el hecho de que también fabrica unos 300 formatos de moldes llave ve en mano para clientes exclusivos. 'De hecho, el 55% de nuestra facturación procede de la producción de productos exclusivos', añade Manuel Medrano, director de marketing de EDP.

España representa el principal mercado de la empresa, con un 62% de las ventas; seguido de Francia, con un 16,3%, y de Argentina, con un 9,5%. A mucha mayor distancia se encuentran otros países como Alemania, Italia, Holanda o Estados Unidos.

Aunque el principal cliente de sus envases es la industria farmacéutica, la empresa ha ido diversificando su producción hacia otro tipo de sectores y fabrica también envases para miel, jabones, aceites, bebidas alcohólicas, zumos, geles, enjuagues bucales, etc. 'La mayor parte de nuestra facturación, un 55%, procede de la industria farmacéutica, un 35% es de la industria cosmética y el 10% restante es de la de alimentación, droguería y otras aplicaciones', según Medrano. Desde luego, no es lo mismo fabricar envases para una industria que para otra. 'La industria cosmética es menos exigente en seguridad y normativa, pero nos exige ser más innovadores a la hora del diseño, las formas o la perfección estética', dice Sabadell.

La innovación juega un papel fundamental en todo el proceso de fabricación. A tal fin, EDP cuenta con importantes aliados, el CDTI, con cuyo apoyo tiene en marcha el desarrollo de un prototipo para recubrimiento de DLC, y la Universidad de Zaragoza.

Este año la línea investigadora se centra en la tecnología de procesos y en los recubrimientos sobre botellas con tecnología PECVD. Se trata de lograr una reacción química en el interior, a bajas temperaturas, para que las paredes se recubran con una sustancia que suponga una alta barrera a los gases y también una gran inercia química que permita introducir sustancias agresivas. 'Es como pintar la botella por dentro con un material poco reactivo, que nos permita envasar cosas que son imposibles de hacerlo en plástico y, además, que pueda durar más tiempo en el envasado', explica Ruiz. Es el envase tecnológico del futuro.

Juan Carlos Ruiz y Jordi Sabadell: 'Esperamos superar el 50% de ventas en el exterior en tres años'

Con una apuesta cada vez más decidida por el mercado internacional, los fundadores de EDP alertan del riesgo de que sus clientes deslocalicen la producción, lo que obligaría a la empresa a seguir sus pasos.

Pregunta. ¿Qué papel juega la innovación en EDP?

Respuesta. Sirve para adaptar toda la metodología de fabricación farmacéutica a una industria que no está preparada para ello. Tenemos tres niveles de innovación: básica, aplicada y en el día a día de las operaciones. En innovación básica, la cifra de inversión fue del orden de 25 millones de euros en 2004. Por su parte, el departamento de desarrollo de nuevos productos tiene un presupuesto de casi un millón de euros, mientras que el proyecto estrella a largo plazo tiene un presupuesto de 600.000 euros. El resto de la innovación va ligada a inversiones, con medio millón de euros para 2005 y también para 2006.

P. ¿Qué importancia tiene el mercado internacional?

R. En 2000 el peso de este mercado para el grupo no llegaba al 10%. Hoy, en cambio, alcanza el 36%. En estos últimos años ha habido un gran incremento en nuestra proyección exterior. Además, queremos que sea lo que más se desarrolle, ya que en el mercado local somos líderes.

P. ¿Cuáles son las claves de su desarrollo?

R. Nuestra máxima inicial fue querer ser los primeros en España en suministrar envases de PET para la industria farmacéutica, cuando se consideraba que eran incompatibles. Tuvimos que estrenar un mercado que no existía y del que ahora cubrimos el 70%, y también estamos en la industria cosmética, con una cuota de mercado del 50%.

P. ¿Hacia dónde va EDP?

R. El futuro pasa por que esa área de innovación consiga dar un mejor servicio y producto a la industria. Asimismo, queremos ampliar nuestra red geográfica, siguiendo a nuestros clientes, a Asia o bien Europa del Este. Confiamos en tener dentro de tres o cuatro años más del 50% de ventas en el exterior, sin olvidar el mercado local. Nuestro riesgo es que nuestros clientes deslocalicen sus operaciones. En la medida en que ellos no se desplacen, nosotros tendremos un papel y no será necesario deslocalizar. Si ellos se desplazan, también lo haremos, dejando claro que aquí estará la sede central, la matriz, el capital y las fábricas más innovadoras. Para acompañarnos en esta trayectoria de crecimiento, tendremos que pensar en más inversores y más capital. El horizonte pasa por aumentar nuestra ventaja competitiva dentro de cinco años.