Automoción

Alivio por el relevo en DaimlerChrysler

El discutido Jürgen Schrempp, el directivo que lideró la fusión entre Daimler y Chrysler en 1998, abandonará la presidencia del quinto fabricante mundial de coches en diciembre, dos años antes de lo previsto. Su lugar lo ocupará Dieter Zetsche, un hombre de la casa que preside la filial estadounidense desde 2000 y de cuyo reflotamiento ha sido principal responsable.

La figura de Schrempp, de 60 años, no era precisamente popular entre los accionistas de DaimlerChrysler. Desde que el consorcio alemán decidiera comprar Chrysler en 1998 por 36.000 millones de dólares, el precio de las acciones ha caído de 66 ,7 euros el primer día de cotización en noviembre de 1998 a los 39,5 euros en que cerró ayer. En 2003, la compañía llegó incluso a valer la mitad que en 1997. Los inversores, además, tuvieron que soportar malos resultados económicos hasta el pasado ejercicio, incluida una pérdida anual en 2001 y un descenso de beneficio del 90% en 2003. Tal vez por ello, la dimisión anticipada de Schrempp fue acogida ayer con un alza del 8,7% en Fráncfort.

Los inversores, de hecho, ya aprovecharon las dos últimas juntas de accionistas para contestar públicamente las decisiones de Schrempp. No fue de su agrado la decisión de desinvertir más de 2.000 millones en el 37% del fabricante nipón Mitsubishi que se convirtió en un pozo sin fondo, o la de forzar la salida de Wolfgang Bernhard, quien colaboró con Zetsche en el saneamiento de Chrysler. 'DaimlerChrysler aún no está donde queremos que esté', declaró ayer Schrempp en una multiconferencia telefónica. 'Pero estamos en la dirección correcta. Desde un punto de vista personal, puedo asegurar que soy un hombre muy feliz'.

El camino de Schrempp desde 1998 tampoco ha sido fácil. Su gestión ha sido golpeada por sucesivas crisis. La última de todas se ha cebado con la otrora intocable Mercedes Benz, si bien antes que ella fue el turno de Chrysler en primer lugar y de la unidad de vehículos industriales en segundo.

La capitalización de la empresa llegó a reducirse a la mitad cinco años después de la fusión

Precisamente, han sido estas dos últimas divisiones las que auparon un 28% el resultado de la multinacional en el segundo trimestre de 2005 hasta 737 millones. La cifra de negocio alcanzó 38.400 millones, un 4% más, mientras que sus ventas mundiales totalizaron 1,3 millones de vehículos, también con una progresión del 4%.

La tercera compañía europea por ventas destinó 1.700 millones en el trimestre a reestructurar Mercedes, lo que rebajó un 19%, el beneficio operativo.

La carrera de Schrempp, en cualquier caso, no está exenta de mérito. Inició su andadura en Daimler Benz como mecánico de camiones tras haber sido aprendiz. Posteriormente, estudiaría ingeniería y volvería al fabricante alemán. En 1971, la dirección le trasladaría a Sudáfrica. En los siguientes 11 años en la división logró alcanzar el puesto de primer ejecutivo, lo que le hizo acreedor de un destino en la matriz. En 1995, el directivo de Freiburg accedió a la presidencia de Daimler Benz con la idea de convertir la en aquel entonces mayor compañía industrial de Europa en un fabricante global de coches. Así, Schrempp vendió o cerró casi todas aquellas divisiones que no tuviesen que ver con la fabricación de coches. Las crisis le hicieron abandonar su idea.

Sube el alemán de Chrysler

Dieter Zetsche, de 52 años, se ha labrado el respeto en la industria de la automoción tras haberle dado la vuelta a Chrysler.

De origen turco -nació en 1953 en Estambul- Zetsche es conocido por sus grandes dotes comunicativas. No en vano, el directivo es amigo de sonoras y divertidas presentaciones en los salones internacionales. Incluso, se ha permitido el lujo de bromear con el modo de hablar de George W. Bush en un encuentro en Detroit a principios de año. En aquella ocasión, Zetsche señaló que no era 'el único de los presentes que tenía un cierto acento'. Sus dotes de gestor también le han hecho famoso. Ha pasado, como su predecesor, su carrera en la compañía, en la que entró en 1976. Su gran hazaña fue el saneamiento de Chrysler, logrado con diplomacia y nuevos productos, lo que le granjeó el respeto del exigente mundillo de Detroit. Su puesto lo ocupará de nuevo un estadounidense, Tom Lasorda.