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Castillo de Monjardín Deyo 2002, un sabroso merlot

El auge que han tomado los vinos navarros ha sido espectacular. En la década de los noventa, la DO Navarra se ha quitado definitivamente el sambenito de los tradicionales rosados y ha dado paso a los blancos y tintos modernos de marcada personalidad. La apuesta por las variedades foráneas ha arrojado magníficos resultados, situando a esta DO en la vanguardia de las zonas vitivinícolas españolas.

Las bodegas Castillo de Monjardín siguieron esta filosofía desde sus inicios en 1988, cuando sus propietarios, la familia Del Villar, decidieron plantar los varietales franceses chardonnay, merlot y cabernet sauvignon. Las modernas instalaciones se encuentran en el Camino de Santiago, en el valle de San Esteban. Cuentan con 150 hectáreas de viñedos propios, cuyo fruto, recolectado a máquina, pasa por dos líneas de elaboración -blancos y tintos- con destino final, en el caso de los crianzas, en la nave de 1.800 barricas de roble francés y americano.

Tienen una amplia gama de vinos de destacada calidad y a precios competitivos, cuya marca insignia es el blanco chardonnay, tanto joven como fermentado en barrica, además de un chardonnay reserva, poco habitual en el mercado español. También elaboran un rosado de merlot fermentado en madera y un dulce de vendimia tardía (con botrytis), con los que han marcado diferencias.

El abanico de los tintos pasa por los jóvenes y crianzas ensamblaje de distintas variedades, un merlot roble y un gran reserva de cabernet sauvignon. Y este Deyo 2002, 100% merlot fermentado en roble francés, con una posterior crianza en barrica durante ocho meses. De nariz marcadamente frutal, con tonos especiados de buena madera, resulta equilibrado en boca, potente, sabroso, con finos taninos y un final largo en el que sobresale la fruta madura y los toques de barrica. Precio: 7 euros.